En unas semanas a muchos alicantinos les costará reconocer las calles del centro de la ciudad. Tiendas históricas, de toda la vida, echan la persiana y dejan al comercio urbano huérfano de algunos de sus referentes. Julio el Madrileño, Masip, La Nueva Ola o García Pascual son algunos de los ejemplos que se lleva por delante la crisis económica o la falta de relevo generacional en sus propias familias. Algunos de estos establecimientos llevan más de 80 años en Alicante, otros 50, una presencia en la ciudad que difícilmente alcanzarán los proyectos comerciales puestos en marcha en los últimos años.

Otro ejemplo de este tipo lo representa la tintorería Masip situada hasta hace poco en la calle Federico Soto. Ha cerrado por jubilación y remite a sus clientes a la tienda central que todavía mantiene esta empresa.
En otros establecimientos la situación es más difícil. Uno de los dueños de la mítica tienda de ropa Julio el Madrileño, por ejemplo, prefirió no hacer declaraciones y aseguró que la situación no es nada alentadora. Un ejemplo similar se podría decir de García Pascual, tienda de decoración y muebles, en la calle del Teatro.
Valores para siempre
«Estas tiendas representan la familia, el pasear y abarrotar las calles de Alicante», señala el presidente de la Asociación de Comerciantes Corazón de Alicante, Vicente Armengol, quien además apunta, emocionado, que estas firmas «son un modelo a seguir, en el trato exquisito al cliente y a los empleados». Armengol incide, además, en que establecimientos como los nombrados anteriormente suponen un referente a nivel comarcal y asegura que no puede imaginarse la ciudad sin ellos. El representante de Corazón de Alicante recordó la importancia de reivindicar el comercio urbano, por su trayectoria y por los puestos de trabajo que sustenta. Además, alertó de la saturación de nuevos comercios de hostelería y recordó la necesidad que tiene el sector de que se rebajen los precios de los alquileres en el centro.
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