El ambiguo anuncio que hizo en el debate de política general el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, por el que parecía anunciar la liberalización por ley de los horarios comerciales en la Comunitat Valenciana, ha devuelto a los alcaldes la presión de las grandes superficies para abrir en domingos y festivos.
Desde hace más de un año, cualquier municipio, en función de las normas estatales, puede declarar todo el término municipal o una parte de él como Área de Gran Afluencia Turística. Esto permite que los centros comerciales afectados dispongan de una libertad plena en la definición de horarios y aperturas.
Actualmente, han aplicado esta norma los municipios de Torrevieja y Finestrat y el de Valencia. Aunque los dos primeros han dado libertad a todo el pueblo, Rita Barberá ha delimitado la medida al centro de la ciudad, el distrito de l’Eixample, la zona del campo de fútbol del Levante UD y las inmediaciones del cauce del Turia; quedando excluida la avenida Cortes Valenciana, donde está el Hipercor Ademuz.
LAS CONDICIONES DE PRIMARK

Para sumar más presión, fuentes conocedoras de la situación señalan que, en pleno proceso de refundación del centro coemrcial, la cadena irlandesa Primark condiciona su apertura de una nueva tienda en el centro a la aprobación por parte del Ayuntamiento de Xirivella de la liberalización de horarios en el término municipal o, al menos, en este complejo.
Así, su alcalde, el popular Enrique Ortí, reconoce que se encuentra en la disyuntiva de no poder dar la espalda al centro comercial, que emplea a 800 trabajadores y ya ha sufrido el cierre de firmas como las del grupo Inditex; pese a las presiones de la asociación local de pequeños comerciantes, opuesta a la libertad de horarios.
LAS PROMESAS DE LAS GRANDES SUPERFICIES

Desde las grandes superficies, se defiende las ventajas que en materia de empleo para el municipio y competitividad para la empresa puede significar la inclusión de sus centros en las Áreas de Gran Afluencia Turística y así se lo llevan transmitiendo a los alcaldes y concejales de comercio con mayor insistencia en los últimos tiempos.
Los equipos de gobierno de estos municipios aseguran estar estudiando «soluciones innovadoras» para contentar a todos, pero también reconocen que podrían escapar de este atolladero con una norma autonómica al estilo de la Ley de Dinamización Comercial, implantada desde julio de 2012 por la Comunidad de Madrid y que permite a todos los centros de la región abrir cuándo y cómo consideren.
Desde un punto de vista político, la capacidad de presión de las asociaciones de comerciantes locales es mucha y acudir a las próximas elecciones municipales de 2015 con las tiendas del pueblo en pie de guerra no es el escenario deseable para ningún munícipes, teniendo en cuenta el descontento ciudadano por la situación económica general y los actuales niveles de desempleo.
Valencia Plaza 30/09/2013 (ver noticia)



