Seleccionar página

Las tiendas se pelean con los centros comerciales

por | Oct 25, 2009

Las cláusulas abusivas de los contratos de alquiler llevan a la ruina a los autónomos por culpa de la crisis.

Todos los españoles pueden disfrutar, cuando acuden a los grandes centros comerciales españoles, de los servicios que prestan muchas pequeñas tiendas. Son más de 31.000 comercios que ahora, en plena crisis, alzan la voz porque a la fuerte caída del consumo se une la aplicación inmisericorde de las cláusulas de sus contratos de alquiler.

La Asociación Española de Comercio en Centros Comerciales (Aecco) denuncia que los propietarios de estas grandes superficies «quieren seguir manteniendo el mismo rendimiento que han obtenido hasta la fecha. Sólo quieren ganar y ganar a cuenta de arruinar a los comerciantes». Esta organización, integrada en la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), se queja de unos contratos «abusivos».

MERCADOS ha tenido acceso a alguno de esos contratos y se aprecia que buena parte de sus cláusulas está sesgada en favor de la gran superficie en aspectos clave como el reparto de gastos comunes, la actualización de las rentas o el pago de impuestos sobre la propiedad. Si un pequeño comercio quiere prorrogar un contrato en vigor, ha de avisarlo hasta con un año de antelación . Y si quieren rescindir el acuerdo, deberán pagar la renta como si siguieran ocupando el local hasta el final.

Además, el propietario se arroja el derecho de imponer el cierre a una tienda por «manifiesta falta de actividad». ¿Qué se entiende por ello? Una caída de las ventas del 50% sobre el mismo mes del año anterior, algo que, en plena crisis, hay comercios que ya están sufriendo. En este caso, el inquilino deberá «indemnizar» al propietario. Si la cuantía es inferior al triple de la renta vigente más el triple de la cuota mensual, la gran superficie no deberá probar los «daños y perjuicios» sufridos.

La renta es otro elemento de discordia. Se fija una cantidad mínima, que llega a ser de 60 euros el metro cuadrado. Y un porcentaje sobre las ventas. La gran superficie elige la que mejor le convenga según el caso. Si las ventas de la tienda se disparan, sale ganando; si se desploman, se garantiza un fijo. Además, el autónomo se ve obligado a entregar a su arrendador una evolución diaria de las ventas, implantar un sistema de cálculo que le permita a éste un control total e, incluso, aceptar que la gran superficie le coloque un espía para comprobar que lo que declara es verdad.

El Mundo 25/10/2009

Publicaciones relacionadas