El sector inmobiliario no levanta cabeza. La demanda de locales comerciales, tanto en venta como en régimen de alquiler, no deja de acumular caídas, y los especialistas del sector aseguran que en los últimos meses la situación ha empeorado. Las operaciones que realizan los agentes inmobiliarios se han reducido un 75% respecto a las que cerraban hace un año. Y ello pese a que los precios no dejan de bajar. Es la ley de la oferta y la demanda, dice el vicepresidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de la Provincia de Valencia, Vicente Beltrán.

Muchas de las sedes de bancos y cajas de ahorros que han quedado vacías eran propiedad de las entidades financieras, aunque también las había en alquiler, explica el también portavoz del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de la Provincia de Valencia. Nuevos locales vacíos se han sumado en poco tiempo a un negocio que está prácticamente paralizado y que, en el último semestre, ha visto reducir la demanda de locales comerciales de manera «muy acusada».
El problema, a juicio del portavoz de los agentes inmobiliarios de Valencia, es que no se abren nuevos negocios. Es más, no dejan de cerrar. El año pasado bajaron la persiana 268 establecimientos comerciales en la Comunitat (más de 8.400 si se compara con el primer año de crisis), según el Informe Anual de la Distribución Comercial Minorista, elaborado por el Observatorio del Comercio Valenciano.
La caída de la demanda, que viene arrastrándose desde los primeros años de crisis económica, se ha agravado en los últimos meses, lo que se refleja en el número de operaciones realizadas. Son la cuarta parte de las que se cerraban hace doce o catorce meses, según destacó el vicepresidente del colegio valenciano de agentes inmobiliarios.
Los profesionales del sector aseguran que la evolución del mercado de oficinas es peor, aunque no es tan visible como la de los bajos comerciales porque no está a pie de calle.
Basta pasear por cualquier vía de Valencia u otro municipio para palpar esta realidad. Si bien en el centro de la capital valenciana prácticamente no hay locales disponibles, es una excepción. Las grandes firmas pugnan por estar situadas en la ‘Milla de oro’ de Valencia y la rotación de locales es muy alta.
También aquí la crisis ha cambiado las tendencias. Antes el sector se caracterizaba por su baja permeabilidad, es decir, determinadas marcas y negocios tenían casi vetada su implantación en algunas áreas, como las calles Poeta Querol y Marqués de Dos Aguas. En los últimos años, firmas económicas, como textiles y franquicias, han conquistado estos terrenos antes reservados a marcas exclusivas, según reveló un informe de BNP Paribas Real State, división inmobiliaria del grupo de servicios financieros. La reducción de precios, de hasta un 30%, explica esta tendencia.
No sucede lo mismo en la zona del Ensanche de la ciudad o áreas en expansión como el entorno de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde prácticamente no había una entidad bancaria que no contara con oficina. Ahora llama la atención el número de locales vacíos que tienen colgado, en algunos casos ya desgastado, el cartel de ‘se vende’.
Entre las pocas operaciones que se realizan en los despachos inmobiliarios figuran los cambios de ubicación de negocios. La necesidad de las empresas de reducir gastos les lleva a dejar emplazamientos más grandes por oficinas de menor tamaño, algo que no tiene efecto alguno sobre el stock de viviendas, apunta Vicente Beltrán. Los arrendadores también intentan renegociar los alquileres a la baja aprovechando la ralentización del mercado. En general, los precios se han reducido un 20%, aunque varía según las zonas. En el entorno de la Ciudad de las Ciencias, por ejemplo, han bajado algo más «porque estaban algo sobrevalorados».
Se está detectando, no obstante, un fenómeno que sólo se daba en el sector de la vivienda, y es una «dispersión de precios extraordinaria» que ahora se está trasladando al negocio de los locales comerciales. Esto dificulta a los profesionales encontrar un valor real de mercado «porque cada uno pone precios diferentes en función de sus necesidades», apunta el portavoz de los agentes inmobiliarios.
Lo peor está por llegar, y los profesionales del sector auguran más bajadas de precio porque la oferta sigue creciendo y no hay demanda. Lo que no son capaces de prever es cuándo se tocará suelo.
Las Provincias 25/04/2012 (ver artículo)


