Decepción entre las tiendas de la estación del AVE al no cumplirse las expectativas

Los comerciantes creen que no se han cumplido las previsiones y piden a Adif que baje los precios del tren para atraer a más clientes

«¡Ahora ya noto la crisis!», dice la propietaria de un bar en la calle San VicenteEl pasado 19 de diciembre llegó a Valencia el primera AVE comercial. Unas trescientas personas se bajaron de ese tren en la flamante estación Joaquín Sorolla. No estaba nada mal el grado de ocupación de ese convoy.

Sin embargo, siete meses después las previsiones que hizo Adif no se están cumpliendo. Se hablaba de cuatro millones de pasajeros para el primer año y bajo estos parámetros se despertaron muchas expectativas y se firmaron contratos.

El poco acierto en las expectativas es mucho más fácil de digerir que el económico. Y eso es lo que está ocurriendo. Adif se muestra reticente a ofrecer los datos de ocupación de sus trenes entre Madrid y Valencia, pero los comerciantes de las tiendas de la estación y de los exteriores saben que no se llega a las cifras con las que negociaron las cesiones de los locales.

El AVE ha tenido buenos picos de ocupación, como en Fallas, Pascua y la final de la Copa del Rey o el puente del Corpus con la carrera de la Fórmula 1. Pero pare usted de contar. «La afluencia de pasajeros no es la que se nos había prometido», decía ayer Isabel que tiene una tienda de productos valencianos en la nueva estación. Ella se siente defraudada con la gente que llega o se marcha desde la estación y dice que si aguanta es porque tiene «una tienda especializada y ya tengo clientela que llega expresamente desde la calle para comprar mis productos».

Para Isabel la solución es clara: «Deberían bajar el precio de los billetes. La gente no usa el AVE porque es muy caro», dice mientras atiende a un par de jóvenes turistas que se llevan unos sobres de azafrán para paella y unas mermeladas.

Tras las quejas de los comerciantes, Adif ha querido incentivar la presencia de personas en la estación y, entre ayer y hoy, ha programado una serie de conciertos en un pasillo de la terminal.

Tampoco parece que les vaya mejor a los negocios que están colindantes con la parada del Alta Velocidad. La calle San Vicente ya no tiene el muro a la derecha, ahora hay más luz, pero no se ha notado que el tránsito de personas haya mejorado. Los pasajeros del AVE llegan en taxi o les traen sus familiares o conocidos, pero muy poca gente sale de la estación andando. En el de ayer, a las 12.18, ninguno de los pasajeros que salieron de la estación se fue andando por la calle San Vicente.

Toñi tiene un bar justo enfrente de la terminal. Hizo el agosto con los albañiles que construyeron el edificio de Adif. Pero ahora el chollo se ha terminado: «¡Ahora ya noto la crisis! Pero era algo que nos veíamos venir. No hay gente de paso. Si acaso los empleados del tren que salen de la estación a tomarse un cortado aquí, pero poco más».

Tampoco es nada halagüeño el panorama en la Estación del Norte. Los comercios se han quedado medio vacíos. Sólo salen de ahí los trenes de cercanías ya que los euromeds y los alvias se han mudado con la alta velocidad.

Adif también ha trabajado en atraer público a la estación con conciertos y exposiciones, pero la vida de la vieja terminal nada tiene que ver con el ajetreo que vivía antes durante todo el día. Los comerciantes no quieren hablar. El desánimo les inunda, la clientela flojea. Y es que la llegada del AVE no ha dado ni empuje ni aliciente a los comerciantes de las estaciones.

Las Provincias 15.07.11 (Ver noticia)

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