La crisis llega a las tiendas chinas

Los comercios de textil, calzado y complementos regentados por chinos han sucumbido finalmente a la crisis económica a pesar de su política de bajos precios. La caída de las ventas de entre un 30% y un 40% y la competencia de enseñas comerciales como Primark han llevado al cierre del 20% de estos comercios sólo en la capital.

Los comercios chinos, que parecían imbatibles a la crisis económica, han comenzado a sucumbir al tsunami. El cartel de se alquila o se liquida cuelga hoy en muchos locales de las ciudades canarias que hasta hace bien poco albergaban uno de estos comercios chinos, que proliferaron con fuerza en los últimos años.

En la calle León y Castillo de la capital grancanaria había a principios de año unas siete tiendas de chinos, entre bazares, comercios de textil, calzado, complementos y bisutería. Hoy han cerrado sus puertas cuatro y se estima que la tendencia continuará. Así lo señala Yong Lin, uno de los representantes del comercio chino en Canarias.

Según explica, las ventas han caído entre un 30% y un 40% en los últimos meses. Esto unido a la competencia de enseñas comerciales como Primark ha hecho que las tiendas chinas «hayan dejado de ser rentables», obligando a su cierre. «Los alquileres son muy elevados, de unos 5.000 euros mensuales. Al margen de este desembolso, para que el negocio sea rentable debe obtenerse un beneficio mínimo de 6.000 euros. Algo que ahora es muy difícil», manifiesta.

En los últimos meses, según señala Lin, han cerrado en la capital un 20% de las tiendas -una cifra que es extrapolable al conjunto del Archipiélago-, lo que supone la desaparición de unas 60. «No hay negocio. La gente compra mucho menos por la crisis y por la competencia», manifiesta.

Estos cierres han llevado a muchos ciudadanos chinos a irse de Canarias, según explica Lin. «Muchos de ellos se han ido a la Península, sobre todo a Madrid. Allí trabajan no sólo en negocios chinos sino también en hoteles y restaurantes españoles», manifiesta.

Otros, por su parte, han abandonado los locales de las ciudades para abrir pequeños bazares en los pueblos de las Islas. «Montar uno de estos comercios puede suponer una inversión de 30.000 euros que en un año se amortiza», asegura.

En otras zonas como la Naval, Lin señala que no se han producido tantos cierres porque el tipo de negocio es mayorista. «Aunque las ventas les haya bajado algo aún pueden mantenerse», concluye.

Canarias7 12/09/2011 (ver noticia)

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