La crisis provocó a finales del año pasado el inicio de una guerra de precios y de estrategias entre los grandes distribuidores de alimentación con el objetivo de ofrecer los precios más atractivos para un cliente que, en función de los malos datos económicos, se presume como muy sensible a los precios de su cesta de la compra. Esa competencia ha dado sus frutos de manera casi inmediata.
La diferencia en el coste de la cesta de la compra entre las ciudades más caras y más baratas de España se ha reducido en seis puntos desde el cuarto trimestre de 2008 al primer trimestre de este año, según reflejan los datos del observatorio del comercio del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Los precios se han ajustado al máximo. A finales de año, la diferencia entre la compra de alimentos en Bilbao (ciudad más cara) y Salamanca (más barata) era de un 24%. Tres meses después, la distancia en el coste de la compra entre Las Palmas de Gran Canaria (más cara) y Ávila (más barata) es de un 18%.
El ajuste en los precios supone que la alimentación envasada apenas varía su precio un 8% entre La Coruña (más barata) y Bilbao (más cara), una diferencia de costes que se puede observar cómo se ha reducido todavía más si se compara lo que gastan los consumidores con mayor espíritu ahorrador. A finales de 2008, la diferencia entre ciudades era de un 41%, variación de los precios entre Zamora (más barata) y Huelva (más cara). Ahora, ser ahorrador en según qué ciudad registra una diferencia del 27% en la cesta de la compra.
La Comunitat es una de las regiones españolas que se han visto más beneficiadas en la reducción media en el precio de los alimentos. Valencia era la tercera ciudad más cara a la hora de llenar el carro a finales de 2008 (se pagaba un 17% más que en Salamanca); Castellón, décimo quinta posición (un 11% más cara); y Alicante, vigésimo quinta (un 8% más cara). Los datos de enero a marzo sitúan a Alicante como la décimo segunda más cara (se paga un 10% más que en Ávila); Valencia, en décimo quinto lugar (un coste mayor del 9%); y Castellón, trigésimo segundo (un 6% de variación respecto a la más barata).
Mercadona, uno de los gigantes en la distribución de alimentación en España, es una de las enseñas que mayor esfuerzo ha realizado a la hora de ajustar sus precios de un trimestre a otro. La firma valenciana ofrece la cesta de la compra más barata entre marcas de ámbito estatal (con tiendas en más de seis autonomías españolas), con un ahorro, si se opta por sus productos más económicos, de hasta un 37% respecto a la cesta estándar.
Cuando se quiere ahorrar de verdad a través de los productos más baratos de cada comercio, los consumidores de la Comunitat pueden reducir el precio del carro de compra en más de un 33% de media, según los datos del Ministerio.
En cualquier caso, si se busca mirar por el bolsillo, la diferencia está en los productos frescos. El Ministerio concluye que la alimentación envasada registra escasa diferencia tanto por ciudades como por tipo de establecimiento, mientras que a la hora de comprar carne, pescado, frutas y hortalizas la variación de precios llega hasta el 69%.
Las Provincias 31/03/2009


