Pedro Reig Marí Hace unos días escuchábamos al secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, algo -más bien poco- sobre el futuro plan de choque del comercio minorista que ha preparado su departamento. Afirmaba, en mi opinión aventuradamente, que este futuro plan es «el que el sector necesita», pero con 32 meses consecutivos de caídas en las ventas y varios planes, ajustes y medidas que no han resultado efectivos para contrarrestar la caída libre del consumo, no podemos sino preguntarnos si este plan de choque se quedará en un mero titular más o responderá a las necesidades reales del sector.
Esta sucesión de oportunidades perdidas para el comercio y los malos resultados en el sector nos hacen ser críticos y cuestionar las previsiones del Gobierno, que apuntan a que la caída libre se estabilizará a partir del tercer o cuarto trimestre del año y la economía empezará a remontar a principios de 2014.
Según los datos de la Secretaría General de Industria y Pequeña Empresa, el 99% de la estructura empresarial de nuestro país está formada por pymes y autónomos que damos empleo al 60% de los trabajadores. Somos 3.243.185 pymes y autónomos y sólo 3.801 grandes empresas con más de 250 trabajadores.
Sin embargo, por las medidas adoptadas hasta el momento, parece que el Gobierno está decidido a salir de la crisis a costa de estas pymes y autónomos, a pesar de que debiera mimarlos como a la gallina de los huevos de oro.
Por lo que respecta a las pymes y autónomos de comercio, la reacción del Gobierno desde el inicio de la crisis está siendo lenta e ineficiente. Pocas son las medidas adoptadas que supongan un beneficio real y directo para este colectivo
Y en esta más que grave situación económica en la que estamos inmersos, que en el caso particular del comercio ha alcanzado unos índices de caída de ventas del 13,7% en la Comunidad Valenciana, frente al 10,6% de la media nacional, el ministro Cristóbal Montoro anuncia que Hacienda va a usar la factura de la luz para cazar al pequeño defraudador y revisará la permanencia de los autónomos en el sistema de módulos.
Control sí, pero para todos por igual. Esa facilidad para señalar siempre a las pymes y autónomos como defraudadores está llegando a extremos intolerables. Mas cuando somos los que estamos haciendo un ingente esfuerzo por mantener este tejido empresarial que, conforme a los datos apuntados, es el único que nos puede permitir salir de la crisis y que, si continúa desapareciendo al ritmo actual, costará muchísimo recuperar y volver a situar a España en los índices de crecimiento y competividad que nos permita remontar esta crisis.
Como novedad, este año la Agencia Tributaria también potenciará el control sobre el comercio electrónico y realizará actuaciones de investigación para obtener patrones de riesgo fiscal e información sobre la actividad económica de los contribuyentes en Internet.
El resto de actuaciones que priorizará la Agencia Tributaria este año son las habituales, como el control de la economía sumergida y los signos externos de riqueza, el fraude organizado, las tramas de IVA, el blanqueo de capitales, el contrabando de tabaco, alquileres no declarados, estimación objetiva.
Los pequeños empresarios y autónomos empezamos a tener la sensación de estar en «estado de sitio» bajo control de la «Gestapo».
Mientras que el Gobierno aprueba una amnistía fiscal para «aflorar» el dinero negro de las grandes fortunas que no han pagado sus impuestos cuando correspondía, como hemos hecho el resto de españoles, se plantea que si el consumo de la energía en pymes y autónomos levanta sospechas, el contribuyente recibirá una de las 17.000 inspecciones que se harán en los próximos 12 meses, un 19% más que el año pasado.
Para lo bueno y para lo malo, los españoles hemos sido permisivos en época de bonanza y ahora los golpes nos despiertan en una realidad que no nos gusta.
La corrupción de algunos miembros de la clase política y el fraude que algunos de ellos nos están haciendo a todos los españoles clama al cielo y, sin embargo, siguen sin devolver un euro y, en algunos casos, hasta pendientes de indemnizaciones millonarias. Reír por no llorar.
Por tanto, controlar el fraude organizado sí, pero el ejemplo es la mejor forma para pedir con autoridad el cumplimiento de la ley y lo que nos está mostrando Hacienda es cierta permisividad con algunos personajes de la clase política que defraudan de forma organizada.
Perseguir el blanqueo de capitales, por supuesto, pero predicando con el ejemplo y atajando rápida y contundentemente la financiación ilegal de los partidos políticos.
Atajar el fraude del IVA, también. Ese impuesto que proporcionalmente daña más el consumo de lo que recauda.
Por mucho que se empeñen, no conseguirán hacernos creer que la gran mayoría de pequeños empresarios y autónomos somos culpables de la nefasta gestión de bancos, evasión de capitales o fraude de fondos públicos.
Los empresarios, autónomos, trabajadores, estudiantes, amas de casa, etcétera, debemos cambiar el chip y entender que no son ellos los que mandan, sino que somos nosotros los que les elegimos para que dirijan este país.
A los miembros del Gobierno les pagamos todos con nuestros impuestos y debemos aprender a pedirles responsabilidades si no administran democráticamente la mayoría parlamentaria que les dimos y si no dejan de legislar por decreto y lo hacen sólo para los grandes.
Desde FACPYME y COVACO apoyamos el control y que todos, por igual, cumplamos con nuestras obligaciones fiscales.
Diario Información 20/04/2013 (Ver noticia)


