Comprar productos ‘made in China’ está permitiendo a las familias europeas ahorrar 300 euros al año, según la información proporcionada por las autoridades del país asiático.
Comprar en los bazares chinos es, desde hace años, una práctica habitual para los consumidores europeos. El bajo precio de los productos ‘made in China’ es su principal reclamo, cuestión que cobra especial relevancia en tiempos de crisis económica.
Según la información proporcionada por el segundo secretario de la embajada de China en Madrid, Minghui Jiang, durante unas jornadas sobre inversión en China organizadas por la escuela de negocios ESCP, cada familia europea se ahorra 300 euros al año gracias a la compra de los productos fabricados en el Gigante Asiático.
La Unión Europea es, hoy por hoy, el segundo socio comercial de China a nivel mundial, por detrás de Estdos Unidos. Según Eurostat, las exportaciones europeas hacia China se han incrementado desde los 26.000 millones de euros del año 2000 hasta los 113.000 millones de euros que contabilizaron durante los primeros diez meses de 2011.
En cuanto a las importaciones, éstas también han aumentado de forma exponencial: en 2000 la UE compraba productos chinos por valor de 75.000 millones de euros, mientras que ahora esa cifra se ha incrementado hasta los 248.000 millones de euros.
Expansión 26.03.2012 (ver noticia)


