Empresas italianas del sector como Prada, Versace, Mariella Buriani o Safilo, y otras compañías como Burberry y Chanel están refinanciando deuda, recortando plantilla y revisando su estrategia ante el duro impacto del parón económico.
Si es verdad que los bienes de lujo son los que mejor resisten la recesión, la crisis mundial ha llegado a su punto álgido y empieza a mostrar sus nefastos efectos sobre los campeones de la moda italiana, entre otros.
Prada, la primera marca transalpina del sector del lujo, cuyo glamour se consagró a nivel internacional gracias a la película de Hollywood El diablo viste de Prada, es una de las damnificadas por la caída del consumo. La compañía, que acaba de renegociar su deuda con los bancos acreedores, ha firmado un acuerdo con los sindicatos, por primera vez en su historia, para acogerse a una suspensión temporal de trabajo (ERE) para 250 empleados. Se trata de una medida temporal, de entre cuatro y seis semanas, y circunscrita a la fábrica que Prada posee en Livanello Montevarchi, que da empleo a 3.000 trabajadores.
Caída de pedidos
La firma no está en crisis, pero sí está registrando una reducción de los pedidos debido a la caída de la demanda económica mundial, según explicaron los sindicatos. Por su parte, otro emporio del made in Italy, la firma Versace, anunció recientemente que cerrará su filial en Japón, después de 28 años de presencia en este mercado, para reducir sus costes y hacer frente a la debilidad de la demanda.
La fuerte caída del consumo en mercados, tradicionalmente amantes del lujo, como EEUU, Japón y Rusia, está pasando factura a diferentes empresas. Por ejemplo, la bajada de la facturación de un 70% ha puesto en serias dificultades a Mariella Buriani Fashion Group, que está negociando con los bancos un plan de saneamiento para salir del apuro y tratar de tomar impulso.
Safilo
El fabricante italiano de gafas de sol Safilo, que cuenta con las licencias de Armani, Hugo Boss y Gucci, entre otras marcas, ha decidido cerrar tres fábricas y ha anunciado un expediente de regulación de empleo para 750 trabajadores, después de registrar un recorte de sus ventas del 3,6%. La recesión también ha supuesto un duro golpe para It Holding, firma que posee las enseñas Ferré y Malo. Desde la pasada primavera, el grupo se encuentra bajo administración controlada (una forma más suave que la suspensión de pago) y ha suprimido 500 puestos de trabajo, un 25% de su plantilla.
Pero la crisis no sólo afecta a las marcas italianas. Hace unos meses, el grupo francés Chanel, que prevé un crecimiento nulo para este año, anunció un recorte de casi 200 empleos, un 10% de la plantilla. Por otra parte, la británica Burberry ha lanzado un plan de reducción de costes, que supondrá el despedido de 540 empleados y el cierre de la línea española Thomas Burberry. La mala evolución del mercado también ha dado el golpe de gracia a Escada, el mayor fabricante alemán de moda femenina, con presencia en España, que se ha declarado en quiebra.
Según un estudio de la firma Bain & Co., la facturación del sector del lujo caerá este año un 8%, hasta 227.000 millones de dólares (152.328 millones de euros), una estimación que mejora algo la bajada del 10% prevista hace unos meses.
Expansión 20-10-09


