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Las tiendas de segunda mano irrumpen en España con la crisis

por | May 26, 2013

La cultura comercial de Europa de Este ha irrumpido con fuerza en la España de la crisis y ha motivado la proliferación de todo tipo de negocios de segunda mano que ha alcanzado a las tiendas de moda.

 

En apenas tres meses, solo en Castellón ciudad se han instalado cuatro comercios de ropa de segunda mano, prendas con precios inferiores a lo que cuesta el pan, a partir de 0,20 euros y que no superan los 6 euros.

 

Claudio Cega es el gerente de uno de esos nuevos establecimientos de ropa de segunda mano -ubicado en la avenida Valencia de Castellón- y explica que decidió instalarse en España al entender que «la crisis no era pasajera» y porque «el negocio funciona en Rumanía», donde lleva 15 años.

 

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, dice. Después de tres meses, no se atreve a hacer un balance aunque sí reconoce que «estaba más animado al principio».

 

«Aquí en España todavía cuesta cambiar el concepto de propiedad, no sólo en ropa, sino prácticamente en todo. Coches para toda la vida, casas para toda la vida y prendas para un eterno fondo de armario». «Nos hemos dado cuenta de que a los clientes les cuesta bastante entrar en nuestro local, por muy atractivos que puedan resultar los precios del escaparate», dice el gerente.

 

Asegura Cega que «es un negocio habitual en Estados Unidos y en la mayor parte de Europa, sin que por ello, los clientes sientan vergüenza, que es lo que parece que frena más a los españoles», expresa Claudio Cega.

 

Desde ropa de bebé e infantil y peluches, pasando por pantalones comunes, camisetas, chaquetas, ropa de abrigo, de verano y hasta trajes de novia…, cualquier pieza es posible encontrarla a precios superreducidos.

 

Las marcas tampoco son un gran problema, añade Cega, «mi tienda está repleta de productos Inditex». Y es que, según explica el responsable de este establecimiento, para que el negocio funcione no sólo sirve un local de venta al público sino que además necesitan uno de compras. «Adquirimos las prendas por kilos de peso, las clasificamos y las vendemos por piezas. Si están en malas condiciones, las convertimos en trapos».

 

Se paga al peso, desde 0,20 euros el kilo de la ropa que está usada, un euro el kilo si es ropa nueva y 1,70 euros por kilo si se trata de «vestidos de ocasión», indica, al tiempo que advierte que sobre la procedencia –dudosa o no- de las prendas, el empresario no tiene ninguna responsabilidad. «La persona que nos vende el material debe rellenar una declaración en la que firman que la ropa es de su propiedad, indicando su nombre completo y Documento Nacional de Identidad. Si no me dicen la verdad, la responsabilidad es completamente suya», aporta Cega.

 

Con todo, Claudio Cega no se atreve a describir un perfil concreto ni de proveedores ni de clientes porque «hay de todo», dice. «Extranjeros y españoles, familias que vienen con los hijos y personas que llegan solas, con cierto apuro, reparando por si alguien les ve. La mayoría, pese a tener una idea preconcebida del establecimiento, se sorprende al encontrar ropa de marcas comunes que puede costar entre 30 y 50 euros por menos de cinco euros», concluye.

 

El Mundo 26/05/2013 (ver noticia)

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