Mercadona y Carrefour abrieron una nueva guerra de precios al anunciar que no trasladarán la subida de impuestos al cliente
TIPOS DE IMPUESTO
· Superreducido. A partir del 1 de julio quedará invariable el tipo mínimo, del 4%, aplicable al consumo de alimentos básicos como el pan, la fruta o los huevos, así como los libros, el material escolar, los medicamentos o las viviendas de protección oficial.
· Reducido. El tipo reducido del 7% pasará al 8%. Los productos en los que se aplicará la medida son las bebidas refrescantes, lentillas, gafas graduadas, servicios dentales, hostelería o transporte de viajeros.
· General. El tipo general del 16% subirá dos puntos, hasta el 18%. Se verán afectados las bebidas alcohólicas, el tabaco, la compra de vehículos o los cedés.La subida del IVA que aplicará el Gobierno a partir del 1 de julio está llevando a los diferentes sectores de actividad a plantearse su estrategia. Primero fueron los concesionarios. Ahora los supermercados. La mayoría está en estas fechas haciendo números con sus proveedores para ver en qué manera el alza impositiva puede repercutir lo menos posible en el bolsillo del cliente.
La guerra de precios que mantiene la distribución en los últimos tiempos hace que las empresas miren de reojo cualquier movimiento de precios de sus competidores, algo que se hace a diario. Los descuentos del 50 ó 70%, las políticas de segunda unidad a menor precio o de unidades gratis a partir de un determinado número de compras son ejemplos de la batalla de los super y los hipermercados por mantener clientes o captar nuevos compradores.
Uno de los primeros en hablar sobre los efectos del incremento impositivo fue el presidente de Mercadona, Juan Roig, quien en la presentación de resultados de la cadena dijo que asumiría el aumento impositivo siempre y cuando consiga ahorrar costes, una política que en el pasado ejercicio le permitió reducir el coste del carro-menú -como la cadena valenciana denomina a la compra media- un 10%, lo que se traduce en 1.500 milliones de euros en toda España. No habrá aumento de costes, dijo Roig, si no se produce un encarecimiento de las materias primas o de los procesos logísticos.
Al carro se ha sumado recientemente Carrefour. Su director general, Noël Prioux, anunció que, en líneas generales, los hipermercados de origen galo no repercutirán el incremento del IVA sobre los productos en venta. No obstante, el ejecutivo admitió que, en algunos casos, el margen con el que trabajan es tan estrecho que, si no aplican la subida, entrarían en ventas a pérdidas, algo a lo que no están dispuestos.
Estas declaraciones públicas han colocado al resto de enseñas de distribución en una situación difícil. Deben seguir el carro para no quedarse descolgados en un mercado en el que el cliente es muy sensible a los precios.
Proveedores
El mensaje, en líneas generales, es el mismo. Distribución y proveedores están, calculadora en mano y producto por producto, estudiando las posibilidades de reducción de costes, tanto en logística, envases, almacenaje, para reducir esos céntimos que supondrán la subida impositiva.
El grupo cooperativo Consum está trabajando con sus proveedores para ajustar precios y reducir el impacto de la medida del Gobierno. Fuentes de la empresa señalan que, en cualquier caso, el incremento del precio se limitaría a algunos productos y sería «imperceptible».
Respecto a la cadena familiar Masymas, tercera en facturación en la Comunitat, intentará que los precios el 1 de julio no experimenten repunte alguno, según señaló a LAS PROVINCIAS su gerente, José Juan Fornés.
La cadena, que según Fornés mantiene desde hace dos años una política muy fuerte de contención de precios, sobre todo en productos básicos, está estudiando con sus proveedores en qué medida y en qué casos pueden asumir el incremento impositivo. Para ello profundizarán en una estrategia que mantienen hace tiempo, la reducción al máximo de costes internos. Esto será más complicado, según explica, en productos con márgenes muy estrechos, por ejemplo los de marca propia o marca blanca. En estos casos, apunta, es posible que sea necesario trasladar parte del nuevo IVA al precio final que paga el consumidor. No obstante, subraya Fornés, estos incrementos, que serán muy puntuales, apenas serán perceptibles.
El gerente de Masymas asegura que los supermercados «tenemos tiempo» para estudiar la medidas a tomar, ya que están acostumbrados a mirar a diario precios de los competidores y a modificar los propios. La decisión final de trasladar o no los nuevos gravámenes se producirá «de un día para otro».
En similares términos se manifiestan en Eroski, donde ratifican su compromiso de trabajar para que su incidencia sea la menor posible. No obstante, todavía no tienen un plan acabado sobre la medida. En otros casos, como el de Alcampo, sólo apuntan que no tienen una estrategia definida.
Grandes marcas como Pescanova han afirmado que su estrategia será la que siga el mercado, es decir, sus competidores. «En las cosas que se puedan, subiremos, y en lo que no podamos no subiremos», reconoció a Europa Press el presidente de la compañía pesquera española, Manuel Fernández de Sousa. Otras como Danone, Gallina Blanca o Procter & Gamble (marcas como Ariel, Don Limpio, Olay, Oral B o Gilette) trasladarán el repunte impositivo a los proveedores.
Las Provincias 17.04.10


