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Rastros y mercadillos: El auge de la segunda mano

por | Jul 12, 2013

Son puntos donde productos con unos años buscan una segunda oportunidad. Son buenos tiempos para los rastros y mercadillos de la C. Valenciana debido a las amplias comunidades de extranjeros residentes en el sur de Valencia y el norte de Alicante, al empuje de las corporaciones municipales y a la crisis económica.

 

Empujados por las colonias de residentes extranjeros afincados, principalmente, al sur de Valencia y norte de Alicante, los rastros y mercadillos, que proliferan en verano, han conseguido revitalizar zonas abandonadas y municipios con una importante población flotante en los meses de verano. Artesanía y productos de segunda mano encuentran así una salida comercial.

 

LA MARINA ALTA

Xaló y Pedreguer, los más exitosos de la Comunitat Valenciana

La Marina Alta cuenta con dos de los rastros más importantes de la Comunitat Valenciana, los de Xaló y Pedreguer. El primero se celebra los sábados, en l´Azut del río Xaló o Gorgos. Los puestos de venta se sitúan en una alameda de chopos, enfrente de la cooperativo de vinos. El éxito de este mercado reside en su amplía oferta de antigüedades. Coleccionistas de toda la C. Valenciana acuden a Xaló en busca de tesoros y gangas. También hay venta de objetos de segunda mano. Tal es el éxito de este rastro que el ayuntamiento, ahora gobernado por el Bloc, ha aprovechado para impulsar otros mercados más vinculados a la economía del día a día de Xaló. Así, el primer sábado de cada mes se celebra también el Mercat de la Terra, dedicado a la agricultura y a la artesanía tradicionales.

 

El otro rastro con más tirón es el de Pedreguer, que reúne cada domingo en el polígono industrial a unos 450 vendedores. Es un mercado ambulante de segunda mano. Su poder de convocatoria lo hace muy efectivo y atractivo. El éxito de estos rastros ha impulsado la creación de otros, como el de El Verger, que se celebra los sábados y domingos, o el que tiene lugar en la calle la Vía de Dénia los viernes (en verano se traslada a Torrecremada).

 

También ha habido fiascos. Calp montó este año un mercadillo los domingos para revitalizar su casco antiguo. Al quinto domingo el ayuntamiento lo disolvió porque los vendedores sólo contaban con un permiso experimental que debían convertir en definitivo.

LA RIBERA

Corbera y Llaurí revitalizan sendos polígonos

Desde 2009 y tras unos comienzos titubeantes, Corbera acoge cada domingo en horario matinal uno de los rastros más exitosos de la Comunitat Valenciana. Las cifras no dejan lugar a la duda: 50.000 visitantes de media diaria procedentes de toda la provincia, cerca de 500 puestos habituales, 25.000 m² de superficie ocupada y una más que evidente reactivación económica del polígono industrial en el que se ubica.

 

No sólo los vendedores ambulantes sacan partido al que se ha convertido en el mayor centro comercial al aire libre de la Ribera, los establecimientos hosteleros y las propias empresas de la zona se ven beneficiados por el impacto directo que representa en sus balances la celebración del mercado. «Hay negocios que nos dicen que se mantienen gracias al rastro», señala el alcalde de la localidad, Jordi Xavier Vicedo. En tiempos de crisis, muchos de ellos han visto en esta actividad un balón de oxígeno.

 

Libros antiguos, discos, productos electrónicos, ropa „usada y nueva„, complementos, comida, muebles viejos o nuevos, ruedas, menaje del hogar, lo que sea. Cualquier producto inimaginable puede ser encontrado en las paradas de este peculiar mercadillo, en el que se llegan a ver hasta fotos de familias y otros artículos de dudosa procedencia.

 

Esto último ha generado no pocos conflictos desde los comienzos. Las detenciones de vendedores sin escrúpulos por parte de la Guardia Civil han sido una constante. Es la cara oscura del rastro de Corbera, alrededor del cual existe un mercado negro de venta de objetos supuestamente robados. Para evitar el deterioro de la imagen del municipio, el ayuntamiento ha tenido que intervenir no pocas veces, pidiendo a las fuerzas de seguridad un mayor control de la zona. La Policía Local destina cada domingo dos agentes a vigilar el mercado, mientras que la Benemérita patrulla de uniforme y paisano el polígono ya desde la madrugada para evitar la venta ilegal.

 

Atraída por el éxito rotundo de sus vecinos, Llaurí trata desde el pasado mes de abril de poner en marcha una iniciativa similar los sábados. Un vendedor del rastro de Corbera propuso al consistorio organizar en su desierto polígono industrial un mercado que sirviera para «desaturar» el de la localidad vecina. La iniciativa comenzó con más vendedores que compradores, aunque los llaurinenses apelan a la virtud de la paciencia y confían en que su perseverancia logre consolidar su rastro a medio plazo.

EL CAMP DE MORVEDRE

Faura encabeza la oferta de trueque de productos

Los rastros en el Camp de Morvedre tienen una cita anual en Faura y Benifairó de les Valls, a la que en breve se sumará Gilet, con el espacio que se le reservará el próximo día 20 dentro de lo que se ha denominado «Primeras Jornadas Benéficas por la Igualdad de Derechos». Estas últimas incluirán también el gran mercado de artesanía y tiempo libre que funciona desde hace unos meses en la localidad, así como conferencias, una carrera, paella y cena con espectáculo, entre otras actividades.

 

Aún así, los objetos de segunda mano tendrán una salida en Gilet, como se viene haciendo en Faura con el llamado Fauratruk. La inciaitiva surgió en la localidad de Les Valls en 2011 a raíz de la crisis con el objetivo de facilitar a los vecinos un posible trueque y ya va por la quinta edición. Los participantes acudían previa inscripción y o bien intercambiaban productos o llevaban a cabo una compra-venta a precios asequibles de muebles, ropa, objetos de decoración, material de construcción e incluso objetos del mundo audiovisual. De esta forma, el área de igualdad del Ayuntamiento de Faura pretende potenciar la reutilización de objetos usados, así como concienciar a la ciudadanía en un consumo responsable.

En Benifairó de les Valls, el mercado solidario de objetos usados ha sido coordinado y animado desde la Junta que promueve la Lucha contra el Cáncer. Las mujeres que conforman este colectivo dinamizan tanto la recogida de objetos usados como su posterior presentación y venta el día del Mercado Solidario. Este mercado se realiza una vez al año y tres su segunda edición la Junta contra el cáncer ha mostrado su satisfacción y convicción para seguir adelante con la idea.

LA SAFOR

Fracasos a la sombra de los éxitos de la Marina y la Ribera

A la comarca de la Safor le ha pesado, y mucho, la influencia y tradición de los concurridos mercadillos que se llevan a cabo en domingo en Pedreguer y en Corbera. Y es que ha habido varios intentos infructuosos en esta comarca de llevar a cabo rastrillos que atraigan gente ávida de toparse con auténticos chollos.

 

Ejemplos hay, al menos, cinco, y en todos los casos no pasó mucho tiempo para que primero desaparecieran los clientes y, consecuencia lógica, después abandonaran los vendedores.

En el polígono industrial de Ròtova la experiencia duró unos pocos meses. En la playa de Piles apenas si llegó a completar un verano. En Xeresa, el último gran intento, el mercado se prolongó durante los domingos de cuatro meses. En l´Alqueria de la Comtessa, a medio camino entre Gandia y Oliva y a la vista del tráfico de la carretera nacional, la actividad estuvo desarrollándose durante casi dos años. En Villalonga, en cambio, se anunció durante varias semanas un rastro dominical, también en las calles de su polígono industrial, que resultó un intento fracasado.

 

Aunque se denominaran rastros, en realidad la mayoría de estos efímeros mercados callejeros se dedicaban a la venta de ropa, discos, películas, frutas y verduras, pero el reclamo y la presencia de compradores llamó a vendedores con paradas con todo tipo de objetos usados.

 

Al margen del éxito de los cercanos mercados de Corbera y Pedreguer, otras causas han contribuido a la rápida defunción de esta actividad en la Safor. Muchos vendedores lamentaban la mala ubicación, en algunos casos casi escondidos entre las desoladas calles de los polígonos industriales.

 

LA COSTERA / LA CANAL / LA VALL D’ALBAIDA

Los residentes británicos empujan el rastro de Vallés

Desde mayo de este año, propietarios de establecimientos de todo tipo afincados en la Canal de Navarrés comparten espacio junto a vendedores ambulantes, particulares y agricultores en un mercadillo que se celebra el primer domingo de cada mes en el polígono de Chella. La iniciativa, surgida de la asociación de comerciantes en colaboración el ayuntamiento y la Mancomunidad de la Canal, pretende ser un foco de atracción de clientes en una comarca donde el comercio vive sus horas más bajas. El mercado tiene la opción de rastro y permite a los vecinos desprenderse de toda clase de objetos que ya no usan y a los agricultores vender sus cosechas sin necesidad de intermediarios. Las dos primeras citas han tenido un gran éxito de afluencia y han atraído a más de un centenar de visitantes.

 

En Vallés, un pequeño municipio de la Costera, la colonia de residentes británicos puso en marcha hace más de cinco años un rastro al que acuden vecinos de varias poblaciones de la Costera cada sábado. Entre las ventas puede encontrarse objetos de todo tipo: desde obsoletos aparatos de vídeo hasta lavadoras prácticamente inservibles, aunque también auténticas piezas de coleccionistas y elementos de valor. Para los participantes se trata de una forma de mantener una costumbre popular fuertemente arraigada entre los británicos. Junto al rastro del polígono de Novetlè, donde existe una nave que desde hace años se abre al público los fines de semana para vender toda clase de productos de segunda mano en un espacio de más de 600 metros cuadrados, son de las pocas experiencias de este tipo que subsisten en la Costera.

 

En la Vall, el Ayuntamiento de Ontinyent potenció hace pocos meses un mercado los domingos, aunque vigila estrictamente que los productos que se venden sean de primera calidad y restringe la participación a los comerciantes. Hay habilitados un centenar de puntos venta. La iniciativa ha calado tanto en el sector servicios como entre los vecinos.

 

CASTELLÓ

Mercado sostenible en Benicarló

En Benicarló, el mercado sostenible encarna el tradicional rastrillo. Nació bajo el amparo de las concejalías de bienestar social y de participación ciudadana con el objetivo de dar una salida a todas aquellas personas que se encontraban en riesgo de exclusión social fomentando la comercialización de productos elaborados por ellas mismas o el intercambio de artículos de segunda mano. Bajo el lema «Trae lo que quieras, llévate lo que quieras» se pretendía propiciar la reutilización y puesta en valor de productos de segunda mano.

 

La iniciativa acaba de cumplir un año, y debido al éxito y acogida que ha tenido, durante los meses de julio y agosto, el Mercado Sostenible de Benicarló se instalará cada domingo por la tarde en la calle de Hernán Cortés como un complemento a la oferta turística de la ciudad. Así pues, hasta el 25 de agosto, el Mercado Sostenible abrirá metafóricamente sus puertas todos los domingos por la tarde con más de 40 estands ofreciendo artículos de segunda mano, artesanía local y otros muchos productos.

 

En Vila-real funciona desde hace varios años un mercado en el que pueden encontrarse productos de particulares de segunda mano en buen estado así como piezas antiguas de coleccionistas y anticuarios. Decenas de personas se acercan hasta este espacio, bien para dar un paseo o con el objetivo de comprar, que se instala los domingos por la mañana en la plaza del Labrador de la ciudad, cerca del estadio de fútbol El Madrigal, con capacidad para un máximo de 50 paradas. Durante este 2013 se ha completado una reorganización del mercado y se está realizando un esfuerzo conjunto por parte de los responsables locales así como de los diferentes cuerpos de seguridad municipal y estatales para filtrar aquellos productos de «dudosa procedencia».

 

En Onda no acaban de triunfar los rastros. Lo que sí que está en marcha desde hace tiempo, y en el ámbito de la parroquia San Bartolomé, es la feria del trueque, en la que la ciudadanía puede cambiar intercambiar productos y servicios

 

Levante 12/07/2013 (ver noticia)

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