Ventas y empleo compiten en la carrera de la apertura comercial en Madrid

La liberalización de horarios comerciales en la Comunidad de Madrid se ha convertido en una carrera de fondo para las grandes empresas de distribución que persiguen dinamizar sus ventas, y en un traspiés para los trabajadores del sector que ven amenazadas sus condiciones laborales y salariales.

Cumplidos quince días desde la entrada en vigor de la Ley de Dinamización de la Actividad Comercial, grandes supermercados, centros comerciales y reconocidas firmas se han decantado inicialmente por abrir domingos y festivos, aunque muchos lo hacen de modo selectivo y sólo suben el cierre de aquellas tiendas que resultan rentables.

El pequeño comercio, el tradicional, el de barrio sigue fiel a su horario y se mantiene expectante en este arranque de carrera a la que le restan varios kilómetros para traspasar la meta y conseguir aumentar ventas y crear empleo en una situación de crisis como la actual.

Según datos del Directorio Central de Empresas (Dirce) correspondientes a 2011, el sector comercial de la Comunidad de Madrid está integrado por cerca de 70.000 establecimientos minoristas y 37.000 mayoristas.

La Consejería de Economía y Hacienda cifra en 272.000 las personas que trabajan en el sector.

Para las federaciones regionales de Comercio, Turismo y Hostelería de CCOO y UGT, la liberalización de horarios comerciales, lejos de crear los 20.000 empleos estimados por el Gobierno de Esperanza Aguirre, conllevará precariedad y pérdida de puestos de trabajo, algo que, aseguran, ya está ocurriendo.

Según CCOO, la implantación de la jornada irregular en las grandes superficies está permitiendo a los empresarios «alargar a la carta» la jornada de las plantillas y ahorrarse la contratación de trabajadores.

Asegura, además, que las grandes cadenas utilizan el reformado artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores para flexibilizar y modificar las condiciones laborales de los empleados del comercio, altamente precarizado y con elevadas tasas de jornada a tiempo parcial.

Desde CECU Madrid también se advierte de que la desregulación de horarios puede resultar para los trabajadores «incompatible» con los principios constitucionales de dignidad de la persona y libre desarrollo de su personalidad al «invadir» todo su tiempo e impedir, así, la conciliación de la vida laboral y personal.

En gran medida, el éxito o fracaso de esta «barra libre» comercial vendrá determinado por el empleo neto que genere.

De momento, ni la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT) ni dos de sus asociados líderes del sector, Randstand y Adecco, disponen de datos sobre la incidencia que la apertura comercial está teniendo en la contratación de personal y aseguran que quince días de efectividad de la norma no son suficientes para notar un aumento de peticiones de empleo.

«Es demasiado pronto», coinciden sus respectivos portavoces que emplazan al próximo mes de septiembre, cuando la actividad comercial retome su rumbo, para cualquier análisis en materia de empleo.

Expansión 30/07/2012 (ver noticia)

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