Adictos a la marca con descuento. Outlets de internet

 Los ‘outlets’ de internet triplican facturación y doblan sus plantillas desafiando la caída del consumo causada por la crisis económica.

Si hay un empresario que no envidia a Isidoro Álvarez, el presidente de El Corte Inglés, ése es Gustavo García Brusilovsky. En plena caída libre del consumo, la misma que ha reducido a la mitad los beneficios del gigante comercial español, Buyvip, el outlet que Brusilovsky creó en 2005, ha triplicado facturación por segunda vez en los dos últimos años. Lo mismo les ocurre a Lucas Carné y José Manuel Villanueva, fundadores de Privalia, que alcanzaron el pasado junio su récord histórico de ventas, más de un millón de artículos.

Aunque les pese a los indicadores económicos, el diablo del consumo sigue tentando al ciudadano, también en tiempos de crisis, arrastrado por la adicción a las marcas. Los outlets son, entonces, el arma de seducción perfecta: etiquetas de alta gama a precios de Zara. Y si, además, la oferta se realiza a través de internet, sus bajos costes operativos y mayores márgenes hacen del negocio un éxito seguro.

Creados a imagen y semejanza de la francesa Vente-privee, Privalia y Buyvip son las reinas del outlet on line español. Entre las dos suman cinco millones de socios/clientes. Mientras Privalia prevé facturar en 2009 55 millones de euros, el doble que en 2008, Buyvip esperaba triplicar el año pasado (70 millones) los ingresos del anterior (28 millones) que, a su vez, triplicaron los de 2007… Y pueden presumir de ser de los pocos que, lejos de despedir, han multiplicado sus plantillas en la España del 20% de paro: Buyvip ha doblado en 2009 su número de empleados, que alcanza los 300 y prevé contratar a otros 50 este año. De los cuatro trabajadores con que nació Privalia en junio de 2006 ha pasado a 420, pero es que el pasado enero su plantilla era sólo de 110 personas.

¿El secreto? Una vez superado el recelo inicial del consumidor español a la compra on line, lo que éste se encuentra es un club privado, al que se accede por invitación de otro socio y donde le ofrecen primerísimas marcas con descuentos de hasta el 70%. Eso sí, las campañas de cada marca sólo duran cuatro o cinco días, por lo que la prisa también contribuye a alimentar el deseo. Mujeres (siete de cada 10 clientes) que no llegan a los 40 años, con estudios universitarios y alto poder adquisitivo configuran el público de ambos clubs.

«Tenemos una comunidad, no una tienda», matiza Brusilovsky. En la que ofrece blogs sobre tendencias, sorteos de viajes o acceso a ferias a precios especiales. Por supuesto, cuenta con perfiles en las redes sociales de moda: Facebook y Twitter. Como Privalia, a la que le gusta presumir de la «exclusividad» de su escaparate: Adolfo Domínguez, Max Mara, Tommy Hilfiger, Tous, Armand Basi, Prada… «Pese a ser proveedores, las marcas reciben trato de clientes», dicen en la empresa, que no obstante, reconoce las dificultades para convencerlas de que vendieran sus productos en la Red. A veces son ediciones limitadas, o artículos no disponibles en las tiendas; otras, género en stock o de anteriores temporadas. No sólo ropa y zapatos, también perfumes, electrodomésticos, ropa del hogar…

Ambas empresas responden además al perfil laboral que se espera de los negocios de internet: el 70% de la plantilla de Privalia la componen licenciados y el 30% ha cursado un máster. Brusilovsky asegura que todos sus trabajadores son fijos. «Apostamos muy fuerte por la gente y les damos una formación muy intensa, por eso no tiene sentido tener empleados temporales», explica. El índice de rotación en Privalia es sólo del 6%, «unas cinco veces por debajo de la media española».

«Si no nos divertimos, no vale», es uno de sus lemas. Ciertamente, la media de la plantilla de Buyvip es de 30 años, y los fundadores de Privalia tienen 38 (Carné) y 33 años (Villanueva). García Brusilovsky, 43. Empresarios jóvenes y sin miedo: Buyvip ha extendido su negocio a Italia, Alemania, Austria, Portugal y Polonia. Y Privalia ha abierto sedes operativas en Milán y Sao Paulo. Ambas han atraído a empresas de capital riesgo como Nauta (Privalia) y 3i (Buyvip). Privalia comenzó a andar con la ayuda del business angel (inversor particular que apoya un nuevo negocio) Luis Martín Cabiedes. Pero también ha seducido a La Caixa. Buyvip tiene entre sus accionistas al grupo alemán Bertelsmann.

Es lógico pues que, siguiendo su exitosa estela, hayan surgido pequeños outlets a la caza de un club de adictos a las marcas a bajo precio: ofertix, vipventa, vipcompras, glamounity, dreivip… Sin despreciar los 21 millones que facturó en España el gigante francés Vente-privee, el pionero, con ocho millones de socios en todo el mundo.

El Mundo 07/02/2010

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