Alcoy: El milagro de la expansión en plena crisis

Las empresas que han renovado el tejido de la industria tradicional de la ciudad han logrado consolidarse y crecer pese a la coyuntura

Atrás quedaron aquellos años en los que la industria y la economía de Alcoy conocieron su máximo esplendor. Las empresas más emblemáticas que contribuyeron al desarrollo de la ciudad, dedicadas al textil, ya han desaparecido, y son las que en su día surgieron con cierta reticencia, como diversificadoras del tejido industrial local, las que han conseguido consolidarse y crecer pese a la actual situación de crisis.

Un ejemplo de ello es El Taller de Piñero, firma dedicada principalmente a la decoración temática de locales a nivel nacional, que en poco más de 15 años ha pasado de tener un local de 40 metros cuadrados con dos trabajadores, a más de 3.000 metros cuadrados de naves y una plantilla de 22 personas.

Más de un centenar de empresas de L’Alcoià y El Comtat han presentado expedientes de regulación de empleo (ERE) en lo que llevamos de año, una cifra que multiplica por seis la registrada en 2007 y que de seguir en esta línea doblará a la de 2008. Estas medidas han afectado en los últimos meses a más de 1.300 trabajadores, siendo los más perjudicados el sector del textil. Así, el principal sector industrial de la ciudad se encuentra inmerso en una profunda crisis, que ha provocado una continuada caída del empleo y el cese de actividad de empresas.

Actualmente, todas aquellas industrias emblemáticas de finales del siglo XIX y principios del XX, como Mataix o Matarredona, Hijos de Miguel Payá, El Escaló o Sociedad Anónima Ferrándiz y Manufacturas Carbonell, ya han desaparecido, a excepción de Hilaturas Jordá. Junto a ella, las distintas ruedas y turbinas hidráulicas que quedan en el Molinar, y las chimeneas ubicadas en el curso de los ríos Molinar y Riquer, así como en el mismo casco urbano, siguen siendo un referente del paisaje industrial local.

Diversificar e innovar

No obstante, hace algunos años varias firmas apostaron por la diversificación del tejido productivo de la zona, y con cierta reticencia, comenzaron a implantarse en la ciudad. Un incipiente crecimiento de su presencia en los mercados ha provocado que, a día de hoy, estas empresas hayan conseguido consolidarse y cuenten ya con una amplia oferta productiva. Claros ejemplos de ello son Cándido Miró S.A. y La Española Alimentaria Alcoyana S.A. -sector agroalimentario-, Korott Laboratorios -farmacéutico-, Germaine de Capuccini -cosmético-, La Unión Alcoyana S.A. -servicios-, Colormatic S.L.-fotográfico- y Plásticos Erum S.L.

Asimismo, destaca la apuesta y evolución de El Taller de Piñero, dedicado principalmente a la decoración integral de cualquier local con temática pirata, abadía, australiano, americano o irlandés; desde el primer trazo de creatividad hasta el montaje y colocación del último cuadro. Y es que precisamente este año la Cámara de Comercio alcoyana ha decidido otorgarle el premio a la Innovación, por ser constante en su creatividad, su crecimiento cualitativo y cuantitativo, además de su originalidad.

José Miguel Piñero, gerente de esta empresa, destaca que «nuestro éxito reside en el trabajo, el sacrificio y la constancia, y es por ello que estamos capacitados para hacer un local por semana en cualquier punto de España, siempre con un acabado especial, que es lo que le da el sabor». Con más de 400 locales decorados, el directivo valora la actual situación de crisis y, en especial, la de la industria tradicional alcoyana, señalando que, «cuando todo el mundo iba hacia el textil, nosotros prácticamente nos inventamos un negocio, de hecho hay muy pocas empresas que se dediquen a esto. Creo que es necesario ir innovando, y si el textil ya no va, hay que buscar otras salidas».

La historia de El Taller de Piñero surge de las propias inquietudes artísticas de José Miguel. Desde pequeño ya destacaba su habilidad e interés por la pintura aunque fue mientras realizaba el servicio militar cuando comenzó a realizar algunas pinturas murales en diversos locales de ocio. Posteriormente combinó su trabajo en una tienda de discos con más encargos de pintura para mural, como por ejemplo son los locales John Wayne de Cocentaina y el Hobby’, Chechare y Banjo en Alcoy.

La espectacularidad de sus trabajos utilizando la técnica de la aerografía comienzan a ser valoradas y consigue dedicarse en exclusiva a realizar los encargos que le solicitan. Con esta proyección decide alquilar un pequeño local de unos 40 metros cuadrados y contratar un primer empleado. En pocos años, y consciente del éxito de los trabajos, decide comprar una nave de 400 metros cuadrados en la zona del Viaducto.

La plantilla se fue incrementando de forma progresiva en el momento que a los encargos empezaron a sumarse grandes grupos hoteleros o cerveceras como el grupo Mahou-San Miguel, Scottish & Newcastle, compañías como Pepsi-Cola España, o agencias de publicidad y gabinetes de decoración.

De nuevo la magnitud de los trabajos vuelve a dejar insuficientes las instalaciones, por lo que José Miguel decide comprar tres naves con 1.800 metros cuadrados de planta en el polígono de Cotes Baixes de Alcoy. En menos de tres años estas instalaciones vuelven a quedarse pequeñas y en enero de 2009, con un panorama de dificultades para los negocios por la entrada de la crisis, la empresa adquiere dos nuevas naves anexas.

El Taller de Piñero cuenta ahora con 3.000 metros cuadrados de naves divididas y adecuadas para los diferentes gremios -carpintería, metal, escultura y moldes, pintura, diseño e informática, oficinas, almacén y exposición de elementos de decoración-, junto a un equipo humano de 22 personas, que desde septiembre se ha ampliado con tres nuevos empleados.

Las Provincias 13.12.09

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