Alicante: Ikea como distorsión

Un estudio apunta que el macroproyecto beneficiará a Alicante pero será negativo en su zona de influencia y contribuirá al desequilibrio provincial

Los planes de Ikea para instalar un macroproyecto comercial en el Plan Rabassa de Alicante no dejan indiferente a nadie. Con defensores tan apasionados como detractores, nadie pierde de vista que el aterrizaje de la multinacional sueca y del proyecto que promueve cambiará la realidad comercial de la ciudad y de la provincia. Varios trabajos de investigación del área de conocimiento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad de Alicante afirman que el balance neto de empleo será positivo para la ciudad de Alicante (aunque el macroproyecto destruya empleos), mientras que en otras localidades de su área de influencia el impacto va a ser negativo. «Alicante va a succionar en términos de empleo y riqueza al resto de la provincia», asegura Armando Ortuño, profesor de Ordenación del Territorio, quien está analizando esta llegada junto con el catedrático de Urbanística, José Ramón Navarro.

Pero los trabajos dan un paso más y consideran que la llegada del proyecto comercial que promueve Ikea (131.000 metros cuadrados) «va a contribuir más a reforzar la centralidad de Alicante en su provincia», agrega el profesor universitario. Dicho de otra forma, este proyecto comercial va a contribuir a incrementar el desequilibrio territorial de la provincia. Esta evolución, subraya Ortuño, va en contra de las recomendaciones de la Unión Europea y de la estrategia territorial de la Comunidad Valenciana, que considera el modelo de Alicante, con distintas ciudades importantes y de peso en la provincia, como el deseable.

Ortuño menciona, en cualquier caso, que los estudios que se han ido realizando han visto cómo desde que empiezan a aparecer los centros comerciales en la provincia, el primero se abrió en 1998 en la Gran Vía de Alicante, el número de comercios por habitantes en ciudades medias ha descendido. Ocurre en Elda, por citar el ejemplo más claro que no el único. Ortuño también menciona que en el modelo urbanístico que plantea Ikea el espacio público pierde protagonismo, lo que empobrece el comercio urbano tradicional, disminuye la actividad en las calles e influye, por tanto, sobre la seguridad ciudadana.

Ikea ha presentado un proyecto comercial en Alicante de 131.000 metros cuadrados, de los cuales la multinacional reserva 35.000 metros cuadrados para su tienda. La zona contará también con 60.000 metros cuadrados de centro comercial, 22.000 metros cuadrados para medianas superficies y 14.000 de hipermercado. La multinacional entró por primera vez en España en 1996 en Barcelona. En los primeros años se intenta ubicar cerca de otros centros comerciales, pero luego entra en el desarrollo de centros comerciales y desde hace varios años son promotores, sabedores del efecto de atracción que tiene para otros establecimientos, subraya Ortuño. El ejemplo paradigmático es Murcia. «La actividad inducida va a venir igual con lo cual es ingenuo plantear que solo venga Ikea», subraya el experto.

El País 15/11/2010 (Ver noticia)

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