Alicante: Las obras del tranvía hunden el comercio y la hostelería en el Bulevar del Pla

La Conselleria de Infraestructuras nos lo dio y la Conselleria de Infraestructuras nos lo quitó… de momento. El comentario de un vecino del Bulevar del Pla, hecho ayer a pie de obra en lo que se asemeja más a un camino rural que a una avenida de una capital de provincia, resume el sentir de residentes, comerciantes y hosteleros que han visto como las obras de la segunda línea del tranvía -Alicante-Universidad- han sumido la zona en una especie de escombrera y amenazan con arruinar a más de la mitad de los establecimientos, muchos de los cuales fueron abiertos tras la remodelación que sufrió la calle con el desarrollo urbanístico que llevó a llenar de urbanizaciones el espacio que había entre los barrios de Garbinet y Carolinas y Juan XIII.

Locales cerrados, otros con el cartel de «se traspasa» pegado al cristal, camareros de brazos cruzados esperando clientes, heladerías con las neveras vacías o tiendas que han optado por pasar el verano sin encender el aire acondicionado para poder afrontar la factura de la luz a final de mes, componen la escena de un día cualquiera en el Bulevar del Pla, donde los trabajos para implantar la plataforma del tranvía rompen la economía de la zona.

Las obras comenzaron en enero, las quejas vecinales casi fueron simultáneas, hubo promesas de la Administración de que se reduciría el impacto con mayor limpieza y refuerzo de la iluminación pero todo se ha quedado en nada y hoy, en pleno agosto, «es difícil encontrar hasta operarios trabajando porque parece que sólo interesa acabar en tiempo y forma la remodelación de la avenida de Dénia donde hay legiones de obreros las 24 horas del día. Como por aquí no pasa la Volvo pues a morirnos de asco», lamentó ayer uno de los comerciantes afectados en el Bulevar del Pla, donde se dan situaciones como el que haya comercios cercados por las obras y prácticamente con los accesos cerrados.

Ferrocarriles de la Generalitat (FGV) -empresa con la que no pudo contactar ayer este periódico para recabar su opinión- asegura que en septiembre el bulevar estará despejado y la normalidad volverá a la zona, algo que nadie se cree en el barrio «porque han llegado a pasar varios días sin ver obreros en algunas zonas». Ayer, el cartel de «se traspasa» se podía ver en al menos siete locales de la parte de la calle cerrada al tráfico de vehículos y tampoco el Ayuntamiento ha echado una mano. «Todo lo contrario la Policía Local se muestra inflexible con los vehículos que aparcan en lugares no permitidos, aunque sea un minuto, y, por otro lado, los servicios municipales han llegado a poner multas a las terrazas por pasarse unos centímetros», denunciaron fuentes de la asociación de comerciantes. La peor parte se la ha llevado una inmobiliaria de la zona, todavía abierta, pero que ha tenido que sacrificar gran parte del personal al haberle pillado todo: las obras del tranvía y la crisis inmobiliaria.

Por el bulevar pasará el tranvía, pero quizá desde las ventanillas no se pueda observar entonces alguno de los comercios que hoy soportan las obras para construir las vías.

Fuente: Diario Información 05/08/2008

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