Artículo de prensa: Los Centros Comerciales Abiertos, una apuesta por una ciudad competitiva, sostenible y con calidad de vida

La importancia del centro urbano como motor de la ciudad

El proceso de abandono que han sufrido los centros urbanos ha supuesto para la ciudad moderna una progresiva pérdida de su función tradicional de centralidad como consecuencia del impacto del cambio de uso central y de las actuaciones de renovación y crecimiento urbano desestructurado, dando lugar a un desplazamiento de la población y la actividad comercial hacia la periferia.

 

Estas actuaciones de urbanización de la periferia de las ciudades bajo modelos de crecimiento poco estructurados han facilitado la aparición de centros alternativos al propio centro urbano, materializados primero por los Hipermercados y posteriormente por los Centros Comerciales.  Este fenómeno de la perdida de vitalidad del centro urbano y comercial se ha agravado en los últimos tiempos y ha logrado despertar el interés de las administraciones locales, empresas y vecinos en torno a la necesidad de introducir elementos correctores que sean capaces de recuperar los elementos de atracción (patrimonio histórico, formatos comerciales, ocio, etc.) y revitalizar la actividad social y económica de las ciudades o partes concretas de ellas proporcionando a sus habitantes unas mejores condiciones de habitabilidad y en definitiva, de calidad de vida, pero también de conseguir posicionar el centro urbano para que sea capaz de competir con otros destinos comerciales y turísticos.

 

Por tanto, una de las claves para lograr conservar e impulsar la vitalidad del centro, y por ende de la propia ciudad, será el hecho de que el centro urbano sea capaz de competir en su entorno con otras zonas de atracción y formatos comerciales para asegurarse su vitalidad económica. Así pues, todo centro urbano con voluntad de éxito comercial necesita ejecutar una serie de iniciativas dinamizadoras que ayuden a configurar una atmósfera motivadora donde el ocio y la diversión.
 

La importancia de la actividad comercial en el espacio urbano

En el amplio abanico de factores, agentes, situaciones y sensibilidades que confluyen en el centro urbano, la actividad comercial, principal motor de un centro comercial abierto, adquiere especial importancia no sólo por englobar una relación económica de compra-venta que genera atracción, sino también por ser un espacio de intercambio de relaciones sociales y de servicios. De hecho, la Comisión de las Comunidades Europeas ha argumentado que la actividad comercial “contribuye a la calidad de vida en pueblos y ciudades, donde las tiendas constituyen el centro de muchas actividades humanas”, ya que “el comercio está absolutamente presente en el concepto de ciudad, sea como causa o como consecuencia”. Todo esto pone de manifiesto la importancia de la actividad comercial en el espacio urbano, que ejerce una clara función de vertebración y dinamización del territorio, que genera “centralidad” y que hace atractiva a una localización. Es decir, aquello de que “el comercio hace ciudad”.

 

Ya en los años 70 algunos gobiernos comienzan a tomar medidas dando lugar al desarrollo de políticas de planificación urbanística de la actividad comercial, o urbanismo comercial. Hoy en día, con el desarrollo de nuevas estrategias basadas en el enfoque de marketing (que consiste en “elaborar lo que se vende” frente a  “vender lo que se elabora”) han emergido propuestas como la gestión de centros urbanos, los centros comerciales urbanos ó los centros comerciales abiertos o de área urbana, que aparecen como un instrumento diseñado para lograr esa necesaria revitalización de los centros históricos.

 

 

Concepto y utilidad de un Centro Comercial Abierto

Para definir con exactitud el concepto de CCA (centro comercial abierto), sugiero que nos centremos en la definición propuesta por la oficina Pateco, entidad impulsada por el consejo de cámaras de comercio de la Comunidad Valenciana, que expone que “Un centro comercial abierto es un espacio urbano delimitado que agrupa una oferta integrada de comercios y negocios independientes que cooperan entre sí para mejorar su atractivo y compartir servicios, que es gestionado profesionalmente mediante la participación pública y privada y que se dirige a su mercado mediante una imagen y una estrategia única”.

 

Resumiendo, un Centro Comercial Abierto es una formula de organización comercial circunscrita en una zona comercial de trama urbana bien delimitada en la que se actúa globalmente con una estrategia definida y programada.

 

Por tanto, destacan los siguientes puntos que diferencian al CCA de cualquier otro formato o iniciativa (plan de dinamización, plan de comunicación, animación,….): espacio urbano delimitado, imagen y estrategia única, oferta integrada de negocios y comercios, gestión profesional y participación pública y privada.

 

Así pues, un CCA es una herramienta para mejorar la competitividad de las empresas que en el se circunscriben por un lado, y consolidar la atractividad del espacio urbano y de la propia ciudad por otro. Esto  implica un plan de actuación que refleje una serie de actuaciones urbanísticas en el espacio público materializada en la intervención en el espacio urbano (accesibilidad, parquinización, mejora del mobiliario, limpieza, etc.) y una serie de actuaciones de asociacionismo empresarial y mejora de la competitividad de las empresas y comercios. Y todo esto debe estar liderado desde una gerencia profesionalizada del espacio delimitado que trabaje desde ambos puntos de vista: el público y el privado. De nada sirve lograr que la administración pública rehabilite el espacio urbano y facilite la accesibilidad al mismo si no existe continuidad en la oferta comercial, fuerte presencia de comercio de atracción, elevado nivel de asociacionismo empresarial y una estructura comercial renovada y modernizada que sea atractiva para el consumidor. Pero no es la intención ahora el tratar los aspectos “de puertas hacia dentro”, ya que requieren un detallado análisis aparte no menos importante.

 

Siendo realistas, la principal dificultad que están encontrando hasta el momento los centros que forman una gerencia de centro urbano esta siendo conseguir engranar los mecanismos que permitan concretar una estrategia única para actuar y gestionar profesionalmente un espacio con muchas partes involucradas y con una legislación hermética en donde las administraciones locales actúan muchas veces sin contar con la visión y el compromiso del empresariado local. Para ello es necesario organizar desde el inicio un sistema de participación que cuente con el apoyo de todas las partes implicadas en el espacio delimitado, como el ayuntamiento en primer lugar, los comercios y empresas, la administración autonómica, las asociaciones empresariales o las cámaras de comercio, que apuesten y deleguen toda la confianza en la gerencia del centro urbano para que pueda trabajar con autoridad e independencia. Se trata de un verdadero partenariado publico-privado que debe generar confianza recíproca, participación y cooperación de los distintos agentes para poder  incrementar el nivel de confianza en el centro urbano y lograr atraer una inversión adicional. En el camino de consolidar este partenariado, la voluntad política local es un tema de vital importancia, ya que la administración local debe saber tomar sus decisiones y generar sus estrategias contando siempre y en todo momento con todos los agentes implicados, principalmente con los comerciantes.

 

A pesar de los múltiples proyectos iniciados, hay contados casos de éxito de mejora de centros urbanos a través del impulso de la gestión profesionalizada y de un partenariado publico-privado como en Gandia, localidad pionera en España, Terrassa, Granollers, Teruel o Mérida.

 

Así pues, el verdadero CCA debería ser un lugar capaz de recuperar el centro de la ciudad como polo de atracción, de crear empleo y aumentar la población residente, de aumentar las ventas, los clientes potenciales y el valor de las propiedades y que los ciudadanos puedan disfrutar de un ambiente agradable, seguro, accesible y con concentración y variedad de oferta conjugado con lugares de interés publico y actividades de ocio, permitiendo la recuperación del espacio urbano en favor del empresariado local y la calidad de vida de los ciudadanos.

 

 

Articulo publicado en diferentes periódicos y webs de comercio (Asociaciones, federaciones, Cámaras de Comercio, etc.)

Por Pedro Reig Catalá

Sociólogo y consultor especializado en distribución comercial e investigación de marketing en Coto Consulting donde lidera proyectos de viabilidad y puesta en marcha de centros comerciales abiertos. Ha desarollado e impartido con éxito en toda España el Curso Centros Comerciales Abiertos.

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