El ajetreado ritmo de vida propicia la aparición de las cafeterías móviles

Ante la frenética evolución del mercado de trabajo y del cada vez más ajetreado ritmo de vida español, surge un nuevo modelo de negocio consistente en una «cafetería móvil» que pretende ahorrar tiempos de espera y de desplazamiento a sus clientes cada vez que quieran alimentarse.

El sistema, importado desde Estados Unidos, poco a poco va calando en España con la empresa «Gourmet on Wheels» (GOW), que comercializa alimentos en cafeterías móviles situadas en empresas y zonas de tránsito de pasajeros como el metro de Madrid.

La idea consiste básicamente en un carrito con una nevera, una estantería para exhibir productos, una tostadora y un microondas, todo ello en seis metros cuadrados de espacio y sin necesidad de instalación.

A caballo entre la máquina «vending» y la cafetería clásica, la empresa que se constituyó en 2008 dispone de veinte puntos de venta en distintos centros de trabajo y prevé cerrar 2010 con otros diez puntos más.

Además, el pasado 18 de octubre abrió un punto de venta en el intercambiador de Moncloa del Metro de Madrid y, hasta el próximo 15 de noviembre, irá abriendo otros tantos puntos en las estaciones de Avenida de América, Nuevos Ministerios, Príncipe Pío y Gregorio Marañon.

El negocio tuvo una inversión inicial cercana a los tres millones de euros, prevé una facturación de dos millones en 2010 y, para el año que viene, con su plan de expansión en el Metro en pleno funcionamiento, que requirió otros 250.000 euros, espera ingresar un total de cinco millones.

Los alimentos se elaboran cada noche en centros de producción para luego ser distribuidos a primera hora entre los distintos puntos de venta que tiene la empresa.

Son los encargados de las cafeterías móviles los que hacen el pedido del día siguiente de manera que la oferta de los productos se ajusta a diario a la demanda de los clientes.

Calidad y frescura

El director general de GOW, Manuel López, asegura que la empresa mima mucho la calidad y frescura de los alimentos y que un equipo de nutricionistas les asesora sobre las combinaciones de los menús, que tienen un precio de dos euros para los desayunos y de entre seis y ocho para las comidas.

López indica además que los carritos situados en centros de trabajo aportan un valor añadido a las empresas porque sus empleados los perciben como un servicio añadido sin que a la compañía le haya supuesto ningún coste económico.

La empresa, que asegura dar de comer a 20.000 personas al día, dispone de cerca de 35 empleados de los cuales el 90% son mujeres y, con el plan del Metro, aumentará su plantilla en otras 15 personas.

Todos los trabajadores están inmersos en un programa de formación continua que va desde cursos de manipulación de alimentos a técnicas comerciales o de atención al cliente.

El Economista.es  24/10/2010 (Ver noticia)

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