El comercio y el sector público concentran la sangría del paro

En septiembre hubo 48.102 nuevos desempleados, con lo que se volvió a superar la cota de los cuatro millones de parados, algo que no ocurría desde mayo. La Seguridad Social perdió casi 45.000 cotizantes. El Gobierno lo atribuye a factores estacionales por el fin del verano, sin embargo, son sectores estructurales como el comercio, la Administración pública y la sanidad los que protagonizan la sangría de la destrucción de empleo.

Es cierto que septiembre no suele ser un buen mes para el empleo por el fin de la temporada turística, que en España es uno de los principales motores de la actividad. Esta es la justificación que da el Gobierno al hecho de que el mes pasado se registraran 48.102 nuevos desempleados, lo que supuso el crecimiento del paro por segundo mes consecutivo, tras cuatro meses de descensos; y que se superara la cota psicológica de los cuatro millones de parados, algo que no ocurría desde mayo pasado.

Además, en septiembre la Seguridad Social también perdió 44.985 cotizantes, con lo que la cifra total de trabajadores afiliados al sistema cae a 17,6 millones.

Sin embargo, hay datos objetivos que contradicen que las causas de este nuevo deterioro del mercado laboral sean exclusivamente estacionales, como aseguraba ayer la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo.

En primer lugar, hay un hecho claro y estadístico que apunta lo contrario. Se trata de las cifras de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social desestacionalizadas. Así, tras eliminar los ajustes estacionales de calendario de estos registros, los autores de esta estadística indican que el desempleo registrado en las oficinas públicas fue de 43.198 personas y el número de cotizantes descendió en 45.600 en el mes de septiembre.

Estas son cifras prácticamente idénticas a las que se reflejan antes de eliminar dichos efectos estacionales, lo que no suele ni siquiera ocurrir habitualmente y menos en un mes como septiembre en el que efectivamente, es notable la estacionalidad de la economía española.

En segundo lugar, analizando dónde se concentra la destrucción de empleo según las cifras de Seguridad Social, se observa que sí existe un efecto estacional, ya que se recortan 31.466 puestos de trabajo en la hostelería, pero éste agujero se ve compensado con otro igual de coyuntural: la creación de 30.722 empleos en el sector de la educación por el inicio de las clases en septiembre.

Así este efecto estacional al que se acoge el Gobierno tendría efectos neutros sobre la ocupación, si no fuera porque la sangría de la destrucción de empleo se ha cebado en septiembre en otros sectores que sí son estructurales, como es el caso del comercio y la reparación de vehículos, que recortó casi 27.000 empleos; la Administración pública, con 19.174 puestos menos el mes pasado; las actividades sanitarias (con una caída de 16.545 empleos); y la construcción, con un recorte de 11.278 ocupados.

Los únicos datos positivos y algo esperanzadores es que el mes pasado hubo dos sectores de alta productividad que sí generaron puestos de trabajo. Se trata de la industria manufacturera, que creó casi 6.000 empleos y las profesiones científicas y técnicas, donde se registraron 4.715 nuevos ocupados. Además, el sector de los profesionales administrativos creó casi 13.000 empleos.

Además, en términos interanuales, la Seguridad Social volvió a registrar un leve freno en su destrucción de empleo, ya que pasó de reducir el número de cotizantes un 1,58% en agosto al 1,47% el mes pasado. Esto llevó al secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, a asegurar que el Ejecutivo espera «poder concluir el año, o en todo caso en los primeros meses de 2011, con un número de afiliados que ya sea igual o superior al del mismo mes del año pasado». O lo que es lo mismo, retornar a la senda de la creación de empleo anual.

Un tercer motivo que contradice el argumento del Ejecutivo es que septiembre es «históricamente» un mal mes para la ocupación. Repasando la serie histórica se pone de manifiesto que en los años de fuerte creación de empleo, como fueron 2005, 2006 y 2007, el paro bajó en septiembre, hasta en 17.511 personas en este último año, con lo que se desmonta esa teoría.

Más contratos de fomento

Sin llegar a ver los datos de ayer como buenos, los responsables de Trabajo sí destacaron como positivo un ligero aumento de los contratos indefinidos de fomento del empleo, que tienen un despido más barato (33 días por año trabajado y un máximo de 24 mensualidades) y cuyo uso está incentivado por la reforma laboral, al estar bonificado y haber ampliado los colectivos a los que pueden aplicarse. Dicha reforma entró en vigor a mediados de junio y desde entonces este tipo de contratos no había hecho más que disminuir mes tras mes, hasta suponer tan solo el 8,6% del total de contratos fijos. En septiembre pasado, esta tendencia se invirtió y pasaron a representar el 10,6% del total de los indefinidos. Esto representó un incremento mensual de este modelo contractual a tiempo completo del 94%; y del 128% en los casos de contratos de este tipo a tiempo parcial.

Pero aquí terminan, de momento, los efectos positivos de la reforma, ya que, en términos generales, la temporalidad sigue azotando en idénticos términos al mercado de trabajo español. Así, de los 1,4 millones de contratos que se registraron el mes pasado en las oficinas del Servicio Público de Empleo, nueve de cada diez siguieron siendo temporales.

Además, los jóvenes menores de 25 años, lejos de mejorar su situación, como en teoría persigue la reforma laboral con una serie de mejoras en los contratos formativos, representaron más de la mitad de los nuevos desempleados de septiembre (25.034 sobre un total de 48.102).

Otro efecto relevante del mercado laboral, esta vez sobre las cuentas públicas, fue que en agosto -las cifras sobre el coste del seguro de paro llevan un mes de retraso- la nómina de las prestaciones por desempleo descendió por primera vez desde 2004, según el Ministerio de Trabajo. Esta caída fue muy leve, hasta los 2.607 millones mensuales (un 0,03% menos que hace un año); y no se produce por una mejora del mercado, sino por el agotamiento de las ayudas contributivas (aquellas que se cobran tras haber cotizado lo suficiente para tener derecho a ellas), que caen un 11%.

Una consecuencia de este agotamiento es el aumento del gasto en subsidios un 55% respecto a 2009 y el incremento del 5,6% de los beneficiarios de la ayuda de 426 euros para quienes agotaron todo tipo de ayudas y permanecen en formación, que a fecha del 31 de agosto sumaban 650.655 personas.

Formación muy escasa

La secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, aportó ayer un dato nuevo: el número de personas que participan en los cursos de formación que financian las comunidades autónomas asciende a 2,2 millones, de los cuales la mitad son perceptores de prestaciones por desempleo. Así, la mitad de los desempleados no recibe ningún tipo de curso formativo o reciclaje profesional.

Trabajo: la mayoría de empresas cotizó por sus huelguistas

La práctica totalidad de las empresas no abonaron el sueldo del pasado día 29 a todos aquellos trabajadores que se sumaron a la huelga general, tal y como prevé la ley. Sin embargo, según fuentes del Ministerio de Trabajo, muchas de estas compañías no suspendieron la cotización de los huelguistas a la Seguridad Social de esa jornada, algo a lo que también obliga la normativa.

Cuando se produce una huelga, ya sea general, sectorial o de empresa la ley indica que debe procederse a una «suspensión» de la realidad contractual.

Esta situación implica que el trabajador no está obligado a acudir a su puesto de trabajo, mientras dure la huelga; y el empresario, por su parte, no debe abonarle el salario correspondiente a los días del paro (incluidas pagas extras y retribución proporcional del descanso semanal) y también debe suspenderle la cotización a la Seguridad Social.

El Ministerio de Trabajo hizo público ayer los datos de afiliación al sistema del mes de septiembre, como hace habitualmente todos los meses. Y dentro del boletín informativo que recoge estas cifras se incluyen las altas y bajas diarias de cada mes a la Seguridad Social.

Pues bien, el dato del día 29 no recoge los efectos de la huelga porque, según fuentes de este Departamento, «sólo se reflejan las altas y bajas definitivas y no las suspensiones temporales de cotización». Pero, además, estas mismas fuentes precisaron que aunque incluyeran dichas suspensiones, éste no sería un dato del todo fiel del impacto del paro, «porque la mayoría de las empresas no suspenden la cotización de los huelguistas, debido a que es una complicación administrativa mayor de lo que se ahorran». En cualquier caso, las bajas netas del día 29 de septiembre fueron 14.052. Ni siquiera fue el día del mes con más bajas a la Seguridad Social, ya que, por ejemplo, al día siguiente como consecuencia de final del mes, el número de ceses netos de cotización fue de 131.780; o el 3 de septiembre (viernes) se dieron de baja más trabajadores (-25.702).

Dicho todo esto, fuentes de Trabajo indicaron que si se comparan las suspensiones de cotización del 29-S con los de la huelga general anterior del 20-J de 2002, las de la huelga del paro de la semana pasada fueron sustancialmente inferiores, si bien no citaron en qué cuantía.

Cinco Días 05/10/2010 (ver noticia)

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