El desplome del consumo y la falta de financiación han provocado ya el cierre de 55.000 establecimientos en España

Las estanterías de la mercería de Josefa Pérez están prácticamente vacías. Llevan varios meses liquidando las existencias con rebajas que superan el 50% en algunos artículos. La crisis económica, unida a las obras en la madrileña calle de General Ricardos, ha dado un golpe de muerte a un negocio que está a punto de cumplir los 35 años de historia. «Ya no saco para gastos. No tengo más remedio que irme», explica esta pequeña comerciante que antes de final de año engrosará la larga lista de autónomos que se han dado de baja.

En el último año han desaparecido 40.000 comercios tradicionales en España, más de 55.000 si se cuentan los bares y restaurantes, según los datos manejados por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), que calcula que se han destruido unos 200.000 puestos de trabajo entre propietarios y asalariados.

«Cada día en España cierran 100 tiendas. Esta crisis se va a llevar por delante buena parte del tejido comercial español», clama Lorenzo Amor, presidente de ATA, quien pronostica que lo peor aún está por llegar. «Me temo que nos quedan, al menos, 14 meses de auténtico via crucis», afirma.

La asociación de autónomos cree que este año se cerrará con una pérdida de casi 60.000 comercios y que cuando concluya 2010 las bajas se elevarán a más de 100.000. La recesión económica que sacude España, el desplome del consumo y la crisis del crédito han puesto a los comerciantes españoles al borde del abismo.

Desde hace más de un año, los pequeños comercios tienen prácticamente cerradas las tradicionales líneas de crédito -una especie de cuenta corriente que permite a las compañías ir disponiendo de dinero para atender pagos y contar siempre con liquidez-, lo que entorpece con fuerza su capacidad de maniobra.

«El comerciante siempre tiene que ir adelantando dinero para comprar las existencias, pagar impuestos, las nóminas de los empleados, el alquiler…», explica Borja Oria, presidente de Acotex, la patronal del comercio textil. El empresario afirma que muchos propietarios se están viendo obligados a hipotecar su casa para poder continuar con sus negocios y conseguir que el banco les renueve la línea de crédito.

«Los comerciantes podemos hacer frente a una caída de las ventas. No es la primera crisis que sufrimos, pero sin crédito no podemos sobrevivir», asegura Oria.

Según las cifras manejadas por ATA, la actividad en los comercios tradicionales ha caído un 30% desde que comenzó la crisis. «Bajan las ventas, estamos sin crédito, pero los impuestos se mantienen», explica Amor, quien asegura que un buen número de comerciantes tributa mediante el sistema de módulos, con lo que, aunque vende menos que hace un año, tiene que seguir pagando lo mismo a Hacienda.

BARES. La imagen típica española de un bar en cada esquina comienza a desdibujarse. La crisis económica está provocando grandes cambios en los hábitos de los consumidores. Se va menos al restaurante o cafetería y, cuando se acude, se reduce el número y el coste de las consumiciones. Esta caída de la actividad comienza a hacer mella en un sector formado por 340.000 establecimientos -entre bares, cafeterías y restaurantes-, uno por cada 131 habitantes. «El pequeño bar tradicional ha reducido sus ventas en más de un 20% en los dos últimos años, lo que ha puesto a sus propietarios en una situación muy crítica», explica José Luis Guerra, presidente de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR). Este reconoce que «aunque se están cerrando muchos bares -se calcula que unos 15.000 en el último año- habría muchas más bajas de no ser porque los propietarios resisten hasta el final. Y es que, si dejan el negocio, la única alternativa es ir al paro sin cobrar un solo euro. «Prefieren aguantar malviviendo», añade.

TEXTIL. En un sector dominado cada vez más por las grandes cadenas e inmerso en una guerra de precios sin precedentes, el pequeño comercio de ropa y complementos sufre momentos difíciles. Desde que comenzó la crisis han desaparecido unos 20.000 comercios de artículos textiles y Acotex advierte que los cierres van a proseguir mientras no se restablezcan las líneas de crédito que tradicionalmente ha tenido el sector. «Las grandes rebajas que están llevando a cabo los pequeños comercios están más motivadas por la necesidad de conseguir liquidez que de competir con los grandes grupos del sector e impulsar la actividad», explica Borja Oria, quien apunta que, desde que comenzó la crisis, las ventas suman ya una caída acumulada del 16%.

HOGAR. Son los grandes perdedores de la actual crisis económica. El desplome del sector del ladrillo y del consumo han determinado que los ciudadanos hayan pospuesto sine die sus planes para renovar los muebles del salón o los electrodomésticos de la cocina. El resultado es que las ventas de equipamientos para el hogar suman dos años de derrumbes superiores al 20%, algo que ha dejado sin resuello a los comercios tradicionales, ya duramente golpeados en los últimos años por el creciente liderazgo de las grandes superficies como Ikea, Media Markt o Carrefour.

ALIMENTACIÓN. La crisis económica ha dado la puntilla final al comercio tradicional de alimentación, que desde hace años soporta el imparable avance de las grandes cadenas de distribución de gran consumo. Cada vez quedan en los cascos urbanos menos carnicerías, tiendas de comestibles, pescaderías, pastelerías o fruterías. En su lugar hay locales vacíos, locutorios o las cada vez más numerosas tiendas de alimentación de chinos, en las que se puede llenar la cesta de la compra hasta altas horas de la noche.

JOYERÍAS. Las rebajas se suceden en un gran número de joyerías en las principales ciudades españolas. «Liquidación por cierre. Descuentos del 50%», publicitan en sus escaparates. En ocasiones es un intento desesperado de los comerciantes por llamar la atención a un consumidor reacio a hacer gastos innecesarios. Pero en otros casos, la liquidación es real, debido a una caída de las ventas que en el sector se cifra en más de un 35%.

RADIOGRAFÍA

Microempresas: En España hay 645.198 comercios tradicionales, muchos microempresas familiares con uno o dos empleados. Sus propietarios integran una parte importante de los 3,18 millones de autónomos afiliados a la Seguridad Social. El sector textil cuenta con 63.000 establecimientos, el 6% del total.

Líderes: Con un bar por cada 131 habitantes, España figura como el país de Europa con más establecimientos de restauración. Hay 142.000 bares, 15.000 cafeterías y 83.000 restaurantes.

Empleo: Los comercios minoristas emplean a 1,92 millones de trabajadores, de los que 63.000 corresponden al sector textil. Por su parte, el sector de la restauración cuenta con una plantilla de 1,27 millones de personas, de los que 322.402 son autónomos.

El Mundo 08/11/2009

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