España pierde competitividad

España pierde 11 posiciones en la clasificación Doing Business (Hacer Negocios) del Banco Mundial que mide la facilidad o las trabas para la actividad empresarial en 183 países del mundo. Con esa caída (sólo superada por Namibia, que pierde 12 posiciones), España pasa a ocupar el puesto número 62. Entre los países más desarrollados, los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sólo Luxemburgo, República Checa, Italia y Grecia van por detrás de España en el ranking, que encabezan Singapur, Nueva Zelanda y Hong Kong.

En el Índice de Competitividad Global que publica anualmente el Foro Económico Mundial, o Foro de Davos, España pierde cuatro posiciones al pasar del puesto 29º al 33º de los 134 países analizados. Emiratos Árabes, China, República Checa y Brunei han adelantado a nuestro país en el último año. Entre los países de la zona euro, sólo Chipre, Eslovenia, Portugal, Eslovaquia, Italia, Malta y Grecia están por detrás de España. Y, lo que es peor, cuando el Foro de Davos ha pedido a expertos que analicen el impacto de la actual recesión sobre la competitividad a largo plazo de las principales 37 economías, la conclusión es demoledora: sólo Islandia saldrá peor parada que España.

La lista del Foro de Davos, elaborada mediante una combinación de datos oficiales y entrevistas a 13.000 directivos de todo el mundo, la encabeza Suiza, que ha desbancado a EE UU del primer puesto debido a la crisis del sistema financiero de la primera economía mundial. La clasificación utiliza 110 indicadores agrupados en 12 epígrafes. El profesor español de la Universidad de Columbia Xavier Sala i Martí es uno de los coautores del estudio.

Las críticas en ambos informes son muy similares. El Foro Económico Mundial subraya la existencia en España de un mercado laboral «altamente inflexible» que desincentiva la creación de empleo, una situación que considera especialmente alarmante tratándose del país con el índice de paro más alto de la zona euro. Según el análisis del Banco Mundial, esa situación se explica por las rigideces del sistema para contratar a un trabajador y fijar su horario laboral, así como por el coste del despido, equivalente a 56 semanas de salario, más del doble de la media de la OCDE (26,6). Uno de los expertos consultados por el Banco para elaborar su informe, Íñigo Sagardoy, de Sagardoy Abogados, destaca que «la elevada inseguridad jurídica del mercado laboral desincentiva la inversión extranjera en España».

A la pérdida de puestos en el escalafón de países más competitivos también ha contribuido, y así lo destaca el Foro de Davos, el debilitamiento de la estabilidad macroeconómica -España baja del puesto 30 al 62 en este apartado-, que ha traído consigo un aumento tanto del déficit público como de la deuda.

Davos critica también la existencia de un marco institucional que constriñe el potencial económico de España y hace una mención especial a la pérdida de 14 puestos, hasta el número 50, en el apartado correspondiente al sector financiero. «Esto es especialmente interesante, porque el sector financiero español fue elogiado por los líderes mundiales durante la cumbre del G-20 en 2008, justo antes de que las empresas de la construcción cayeran en la bancarrota como resultado de la explosión de la burbuja financiera, causando un considerable agujero en los balances de sus principales instituciones financieras», dice el informe.

Ahí discrepa el Banco Mundial. Aunque el organismo reconoce que «la crisis ha provocado que el acceso al crédito sea más difícil en el ámbito global», España mantiene en este capítulo la buena clasificación del año anterior (puesto 43). Claro que la entidad valora la completa información sobre las condiciones de los créditos y la protección legal tanto para el deudor como para el prestamista, más que la evolución en la concesión de préstamos.

Más crítico se muestra el Banco Mundial con las dificultades para crear una empresa, un procedimiento que sólo es más complicado en Grecia y que en ningún país de la OCDE tarda tanto. En España hace falta superar 10 trámites que pueden llevar 47 días, según el informe. Y el Banco advierte: «Los análisis demuestran que penalizar la apertura de nuevos negocios restringe la inversión privada, empuja a más gente a la economía sumergida, encarece los precios y alimenta la corrupción».

La única reforma llevada a cabo para facilitar los negocios en España -según destaca el informe- es la rebaja del impuesto sobre sociedades del 32,5% al 30%. Una medida que el Gobierno aprobó en 2007 y que se empezó a aplicar en 2008.

No todo es negativo. Según el informe del Foro de Davos, España disfruta de la ventaja de tener un mercado amplio para sus empresas, una arraigada cultura para los negocios, buenas infraestructuras, un aceptable nivel tecnológico y un buen sistema de educación superior. En el ranking del Banco Mundial, España, que tantas dificultades pone para crear una empresa, saca su mejor puntuación en las facilidades que da para cerrarla.

El País 09/09/2009

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