Estados Unidos es un país obsesionado con el crédito, donde cada persona tiene una media de 3.000 dólares de deuda en sus tarjetas. Una gran preocupación es no poder cumplir con los pagos, y ante la crisis algunas tiendas han recuperado una vieja táctica comercial: el Layaway (algo así como «dejar apartado»). El funcionamiento es el siguiente: una persona va a la tienda, elige lo que quiere comprar y los plazos para pagarlo, y la tienda se lo guarda hasta que lo pague, por una pequeña comisión de unos 10 dólares. Si la persona no puede acabar de pagar, recupera su dinero, menos la comisión.
Es lo contrario de una compra a crédito, donde consigues el producto sin tener el dinero. Aquí lo curioso es que no puedes disfrutar de tus compras hasta que has acabado de pagarlas, y lo interesante es que está teniendo éxito, quizá porque en la restricción está la belleza del plan. Te obliga a ahorrar, en lugar de incertivarte a gastar.
Bajo la Línea 24/02/2009


