La ética llama al comercio

Hasta ahora, el concepto de responsabilidad social se aplicaba a las grandes empresas. Desde ayer, un estudio de la Fundación Etnor (para la ética de los negocios y las organizaciones) ha ampliado el foco al pequeño comercio. El objetivo de esta investigación, en la que han colaborado además la Consejería de Industria, Cemef, SL, y Unión Gremial, era realizar un diagnóstico de la situación actual del pequeño comercio valenciano en relación con la ética y la responsabilidad social para avanzar en su impulso y gestión.

El catedrático de Ética de la Empresa de la Universitat Jaume I Domingo García Marzá, que ha dirigido el estudio denominado Una aproximación ética al comercio valenciano, explicó ayer a tenor de los datos obtenidos que el concepto de RSE (responsabilidad social en las empresas) es poco conocido tanto para el pequeño comercio como para la sociedad, aunque existe una plataforma sociológica compartida sobre la que se puede aplicar el concepto (socialización, seguridad, limpieza, servicio de calidad, creación de empleo estable, aportación de impuestos).

En base a los resultados obtenidos, García Marzá destacó como puntos fuertes del comercio valenciano la calidad, la proximidad, la profesionalidad y el compromiso, y fijó sus principales retos en la ausencia de una identidad compartida, la insuficiente visión empresarial y los problemas de competitividad. Así, enumeró como debilidades la falta de una identidad común, la heterogeneidad de la oferta, la autocomprensión difusa y la falta de recursos para adaptarse a los cambios.

Según apuntó, la propia RSE puede convertirse en uno de los rasgos distintivos del comercio y en su valor de referencia. El estudio propone el uso del concepto comercio ciudadano como referente de esa identidad. Asimismo, propone líneas de actuación basadas en la formación de la RSE como elemento clave de profesionalización y la certificación para dar valor a los comercios que acrediten el modelo de gestión socialmente responsable.

Diagnóstico

– Puntos fuertes: Calidad (buen producto y buen servicio), proximidad (cercanía y buena atención), profesionalidad (conocimiento de la actividad) y compromiso (participación en la mejora y el desarrollo del barrio).

– Debilidades: Falta de identidad común, insuficiente visión comercial, falta de recursos para adaptarse a los cambios.

– Propuestas: La responsabilidad social puede convertirse en uno de los rasgos distintivos del pequeño comercio y en su valor de referencia para la identidad buscada. El estudio propone utilizar el concepto de «comercio ciudadano» como referente.

El País 06/05/2009

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