Las bolsas de plástico biodegradable y reutilizable también deben reciclarse

La utilización de bolsas de plástico biodegradable y las reutilizables minimiza el consumo de recursos materiales, pero el problema de la contaminación de montes y océanos no desaparecerá si los usuarios no toman conciencia de la necesidad de reciclarlas.

El director del Instituto del Plástico (AIMPLAS), José Antonio Costa, ha explicado a EFE que «aunque las bolsas biodegradables desaparecen en menos tiempo que una bolsa de plástico tradicional, también contaminarán si no se depositan en los lugares adecuados».

La fabricación de bolsas de plástico de un sólo uso en España reúne a unas ochenta empresas que con la futura legislación sobre estos materiales deberán optar por la fabricación de productos alternativos como las bolsas biodegradables y las reciclables.

Sin embargo, las bolsas biodegradables «deben ser depositadas en los sitios adecuados para que puedan ser enviadas a almacenes de compostaje y para que lleguen a convertirse en un residuo orgánico y no queden abandonadas a la intemperie», ha señalado Costa.

En España se consumen unos 10.500 millones de bolsas de plástico al año, que equivalen a unas 100.000 toneladas de este material, según los datos de Cicloplast, sociedad que promueve el reciclado de los plásticos.

«Si todas esas bolsas se depositaran en los contenedores adecuados, se reciclaría el cien por cien del material utilizado, así que el problema no está en la bolsa en sí, sino en el trato que los consumidores le dan», ha apuntado Costa.

Por otra parte, las bolsas reutilizables homologadas soportarán al menos quince usos debido a que serán fabricadas con mayor peso y mejores propiedades y podrán finalmente ser usadas como bolsas de basura, y posteriormente separarse en la planta de residuos para su reciclado.

La mayoría de las empresas que se dedican ahora a la fabricación de las bolsas de plástico de un sólo uso «se adaptarán para pasar a fabricar estos dos nuevos tipos de bolsas y poder permanecer en el sector», ha apuntado Costa.

Pero no son los únicos afectados por la legislación que prohibirá las bolsas; los consumidores pasarán a pagar un precio por las bolsas biodegradables o reciclables, algo que podría incentivar a los usuarios para reutilizar con mayor frecuencia las bolsas.

«Es cierto que para los distribuidores supone, por una parte, un ahorro de costes, y por otra, se convierte en parte de sus campañas de publicidad medioambiental o de responsabilidad social, mejorando la imagen de su empresa», ha destacado el director de AIMPLAS.

Por otra parte, los fabricantes consideran que «es necesario poner mucho más énfasis en el reciclaje de las bolsas de plástico y no en la descalificación que se ha hecho de las mismas» en las campañas de publicidad de una importante superficie comercial.

«La asociación publicitaria tiende a demonizar el plástico con mensajes erróneos que contribuyen a desinformar al consumidor» y olvidan que las bolsas biodegradables y reciclables también son de plástico, ha asegurado Costa.

Desde el sector del plástico se considera «fundamental y necesaria» la legislación que prohíbe las bolsas de plástico tradicionales porque supone una reducción del consumo de recursos naturales, pero recuerdan que «el residuo en sí no es el problema, al final lo importante es la responsabilidad del consumidor», ha añadido Costa.

EFE 18/10/2009

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