Las bolsas gratis en el súper son cosa del pasado

Las bolsas gratis en el súper van camino de convertirse en cosa del pasado. Y, mientras tanto, se han convertido en uno de los últimos caballos de batalla de la gran distribución.

Las compañías están obligadas por la legislación a reducir un 50% la utilización de las bolsas de plástico entre 2010 y 2014, aunque tienen libertad en la fórmula para alcanzar este objetivo.

Así lo marca el Plan Nacional Integrado de Residuos (PNIR), aprobado en diciembre de 2008 y que transpone la legislación comunitaria. Dentro de este propósito, desde el pasado 1 de enero, están prohibidas las bolsas de un sólo uso, que son aquéllas con un gramaje tan bajo que no permiten su reutilización.

Aquí es dónde comienza el problema. Las tradicionales bolsas de camiseta, fabricadas con plástico, están permitidas porque son un producto reciclable. Sin embargo, desde el punto de vista ecológico, la falta de concienciación entre los ciudadanos para su correcto reciclaje dificulta que sigan siendo utilizadas.

Entre los grandes distribuidores ha surgido una corriente para eliminar las bolsas de plástico (gratuitas para los clientes en la mayoría de los casos) en sus tiendas. Con esta fórmula, además de acercarse a los objetivos del PNIR, eliminan un coste, ya que cada unidad cuesta alrededor de un céntimo de euro.

Iniciativa

Carrefour ha abanderado este doble movimiento de respetar el medio ambiente y potenciar un ahorro de costes. Hace un año, el grupo galo decidió eliminar de forma progresiva las bolsas de plástico de sus establecimientos y apostó por poner a la venta bolsas alternativas: de rafia (fibra), de algodón, biodegradables de fécula o monedero, entre otras. La propuesta más barata para los consumidores eran las biodegradables, que se regalaron al inicio de la campaña. Luego se cobraron a 0,05 euros y, después, la tarifa subió hasta los 0,10 euros. Ahora, Carrefour ha rebajado su precio hasta 0,01 euros y, en algunos centros, ya no se cobran. Para el grupo francés, la eliminación de las bolsas de plástico «ha sido un éxito gracias a la colaboración de sus clientes». Según sus datos, más del 96% de sus compradores acude a la tienda con sus propias bolsas, mientras que otro 1,7% utiliza el tradicional carrito de la compra.

Sin embargo, algunos agentes del sector tienen otra visión. Por un lado, destacan el coste en la imagen de Carrefour por el rechazo que en sus clientes ha generado el hecho de cobrar la bolsa –a esta razón atribuyen el cambio de estrategia– y, por otro, recuerdan que ahora la cadena podría estar perdiendo dinero con cada bolsa biodegradable (cuyo gramaje se ha mejorado), porque son más caras que las de plástico. Algunas fuentes apuntan que éstas podrían costar 0,05 euros la unidad. El grupo galo destaca que la demanda de estas bolsas en sus establecimientos resulta ahora anecdótica: sólo un 2% de sus clientes solicita este producto.

A la estela emprendida por Carrefour, se acaba de sumar Eroski, grupo que también ha eliminado las bolsas de plástico de sus tiendas. Las bolsas de un sólo uso, que en el caso de la cooperativa vasca son oxodegradables (son de plástico e incluyen un componente químico que facilitan su degradación), también ha rebajado su precio de 0,02 euros a 0,01 euros. La cadena, que lleva meses potenciando el uso de las reutilizables, asegura que ahora sólo un 10% de sus clientes pide bolsas cuando pasa por caja. Su apuesta son las reutilizables: bolsas de plástico para usar hasta 15 veces que cuestan 0,05 euros y de rafia a 50 céntimos, aunque si estas últimas se estropean se renuevan gratuitamente en caja con la entrega de la vieja.

Lidl, que al igual que Dia siempre ha cobrado por sus bolsas, también decidió sustituir el plástico por bolsas degradables, que se venden a 0,03 euros la unidad. El grupo de descuento también ha introducido bolsas de algodón ecológico con un coste de un euro para el cliente.

Demostración

Sin embargo, alrededor de las bolsas biodegradables existe un problema. Todavía no se ha demostrado científicamente que, efectivamente, estos envases se descompongan en elementos naturales por la acción de agentes biológicos, como el sol, el agua, las bacterias, las plantas o los animales.

De hecho, la mayoría de las bolsas biodegradables utilizan algunos elementos de plástico en su fabricación: como mínimo, las costuras para mantener las asas fijadas al cuerpo del envase. Sea cual sea la composición de la bolsa, el término biodegradable genera una controversia con la legislación vigente.

Legalmente, las bolsas biodegradables son envases como puede serlo una bolsa de papel o una de plástico. Para poder reciclarlas, el consumidor tiene que depositarlas en el contenedor amarillo, como cualquier otro residuo similar. Sin embargo, este hecho entra en contradicción con la propia naturaleza biodegradable, que dictaría que estas bolsas fueran arrojadas al contenedor de restos orgánicos para que se descompusieran de forma natural.

Ésta es la disputa de la gran distribución con Ecoembes, el sistema integrado de gestión encargado de reciclar los envases. Las bolsas siempre han pagado el punto verde (canon que abonan las empresas aEcoembes para financiar el reciclado), tal y como marca la legislación. Pero con la introducción de nuevos materiales distintos al plástico, las cadenas abrieron la Caja de Pandora y desataron una larga controversia sobre qué tipo de bolsas debían pagar el canon y cuáles no. Este debate, de base económica, puede tener una importante repercusión en la modificación de la ley.

Tras meses de discusión, las bolsas de rafia han quedado excluidas de la tasa, ya que se consideran un producto y no un envase(que es la categoría de artículo que está obligada a pagar la tasa). De esta forma, la bolsa de rafia se vislumbra como una de las alternativas que poco a poco incorporarán todas las cadenas.

Otras alternativas

¿Y qué ocurre con las demás? Fuentes del sector explican que todavía no se ha llegado a un acuerdo, aunque parece que la tesis que prospera y que está de acuerdo con la ley es que se consideran un envase y tendrán que pagar el canon. En la actualidad, Ecoembes está valorando un reajuste de las tasas, desde una eventual rebaja del canon para las bolsas de plástico reutilizables (a partir de diez usos) hasta el impacto de las biodegradables en el sistema. «Cualquier decisión de punto verde será compartida con las empresas de distribución y los fabricantes», aseguran en el sector.

Al margen de esta guerra y las distintas estrategias para combinar medio ambiente y rentabilidad, el resto de grandes operadores como Mercadona, Dia, El Corte Inglés o Alcampo mantienen la bolsa de plástico en sus tiendas. No obstante, todos ellos están buscando la fórmula para adaptarse a la normativa. Mercadona ha puesto una prueba piloto en Barcelona, en la que introduce dos tipos de bolsas: una reutilizable de plástico, con un mínimo de diez usos y diseñada para ser usada como bolsa de basura, con un precio de 0,10 euros; y una cesta de rafia de larga vida, con una duración mínima de cincuenta usos, por 0,60 euros. Ambas propuestas conviven con la bolsa tradicional, que durante esta prueba se cobra a 0,02 euros.

Por su parte, Dia, que siempre ha cobrado las bolsas de plástico (0,03 euros), acaba de incorporar las bolsas reutilizables de rafia a un precio de 0,45 euros. La apuesta de El Corte Inglés han sido las bolsas reutilizables de tejido que se venden a 0,95 euros. En el caso del grupo de grandes almacenes, las bolsas biodegradables sólo se regalan en algunos departamentos como el servicio de bodas. Alcampo, que sigue regalando las bolsas de plástico, ofrece la posibilidad de comprar bolsas de plástico reciclado (0,10 euros), biodegradables de patata de quince usos (0,35 euros) y reutilizables de rafia (0,49 euros). Todas las cadenas mantienen iniciativas para formar a sus empleados e informar a los consumidores en un uso responsable.

Una queja común en el sector de la distribución, aunque ningún grupo se ha atrevido a exponerlo públicamente, es la falta de información al consumidor sobre la necesidad de reducir el uso de bolsas de plástico para proteger del medio ambiente. «El Gobierno no ha lanzado ninguna campaña de concienciación a los ciudadanos y parece que es algo que la distribución ha decidido hacer por su cuenta». El problema es que si cada nueva ley fuese acompañada de una campaña de publicidad, no sería rentable legislar en España. 238 bolsas Cada español gasta al año 238 bolsas de plástico, lo que equivale a alrededor de 16.000 millones de bolsas anuales en España. 400 años El problema del plástico es un reciclaje incorrecto. Si no entran en el ciclo, pueden tardar hasta 400 años en descomponerse. 38,4% Éste es el porcentaje de envases de plástico, incluidas las bolsas, que se ponen en el mercado y que finalmente se reciclan en alguna planta especializada. 0,01 euros Las cadenas no dicen el coste de las bolsas. En el sector se apunta que las de plástico pueden costar 0,01 euros y las biodegradables hasta 0,05 euros.

Expansión 07-06-2010 (Ver noticia)

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