Las ciudades buscan fórmulas para competir en primera división

La mitad de la población mundial vive hoy en día en ciudades. Un éxodo que llevará a que en 2015 este porcentaje alcance el 70%.

Ante hechos como este, las urbes han de estar preparadas y, conscientes de su punto de partida, diseñar estrategias pensadas a largo plazo para atraer a gente que quiera vivir en ellas, destaca Jan Sturesson, socio responsable a nivel mundial del sector público de PricewaterhouseCoopers.

El capital intelectual y social, el democrático, el cultural y de ocio, el medioambiental, el técnico o el financiero son algunos de los retos a los que las ciudades se enfrentan a la hora de diseñar un plan estratégico para su futuro.

Quienes residen en estas metrópolis, los lugares en los que realmente tiene lugar hoy en día el crecimiento, buscan un sitio en el que vivir, desarrollarse y pasarlo bien, pero también un espacio para trabajar, educarse, convivir en sociedad y relajarse. Para ello, y en un mundo marcado por la globalización, las urbes también se ven en la necesidad de competir por atraer a quienes quieran formar parte de ellas y se gasten el dinero en sus calles-, bien sean empresas o ciudadanos. La clave es hacerlas atractivas, lo que significa una combinación de factores, como diseño, arquitectura, deportes, cultura y por supuesto, muy buenos servicios públicos. Ha de ser una visión estratégica, subraya Sturesson.

 Divisiones

Como en la liga de fútbol, también las ciudades juegan en diferentes divisiones. En Europa, Madrid, Barcelona, Londres, París, Zurich o Roma atraen cultura. Otras, como Dubai, con sus faraónicas construcciones como la Torre Khalifa, la más alta del mundo, o el proyecto de construcción de islas artificiales han apostado por un modelo totalmente diferente, que puede atraer hasta ocho millones de turistas al año, e incluso, otras, como Estocolmo, han centrado su estrategia en su punto fuerte, como es ser considerada como la primera capital verde del mundo.

Lo que está claro es que las ciudades han de crear una imagen de marca que condense las cualidades que ofrecen y que responda a cómo el resto del mundo las ve. A partir de esta base, las estrategias que se diseñen deben agilizar los pasos para que la ciudad avance hacia lo que desea ofrecer.

Existen diversas orientaciones estratégicas. Así, las atracciones de interés mundial pueden contribuir a que la gente conozca una ciudad como ocurrió con la construcción del Museo Guggenheim en Bilbao, y un acontecimiento deportivo o cultural puede actuar como un imán como sucedió con los Juegos Olímpicos en Barcelona, que la catapultaron a la escena mundial y atraer la atención del mundo entero.

Pero estas atracciones y acontecimientos han de ser utilizados como punto de partida para emprender un viaje mucho más largo.No basta con tener una ciudad agradable, como piensan muchos alcaldes, para ganar esta competición. Sí, está muy bien tener una buena imagen pero hay que rodearla de muchos más factores, comenta Sturesson.

Una ciudad que desea competir para captar la atención del mercado mundial tiene que someterse a una revisión exhaustiva de todas las características que la distinguen. Una vez que se hayan estudiado esas cualidades, deberían trabajarse y fomentarse, teniendo en cuenta el tipo de personas que la urbe quiere tener.

 Equilibrio

El diseño de estas ciudades del futuro ha de integrar la sostenibilidad. La calidad de vida que ofrece una urbe es un aspecto fundamental de su capacidad para progresar. El equilibrio entre desarrollo económico e impacto medioambiental constituye un reto de significativa importancia.

Las políticas de planificación, transporte, finanzas y economía deben reflejar los objetivos verdes que una ciudad se plantee.

Los ciudadanos deben tomar parte en la elaboración y aplicación de políticas medioambientales, ya que son ellos los que quieren residir en ciudades vivibles. Y no sólo ellos. Según Sturesson, las empresas tienen muy en cuenta este factor. Además de la fiscalidad, la sostenibilidad es un aspecto cada vez es más importante para ellas.

Dos modelos diferentes Madrid La ciudad del siglo XXI

La sostenibilidad ambiental, con el soterramiento de la autopista M30, la creación de un sistema de carriles bici y la promoción de las redes de transporte público; la cohesión social, gracias al equilibrio entre las distintas zonas de la ciudad, la participación ciudadana, la rehabilitación del centro de la ciudad o la redistribución de los inmigrantes por distritos y barrios; la competitividad, con el fomento de la investigación, desarrollo e innovación, el impulso de nuevos sectores competitivos, como las ciencias de la vida, ciencias de materiales, y promoción de la ciudad como enlace logístico entre Europa, América Latina y África -uno de los principales objetivos de Madrid es albergar más sedes de organismos internacionales y convertirse en un punto de encuentro económico de Europa, donde converjan el turismo de negocios, las ferias comerciales y la organización de eventos- son ejes con los que Madrid quiere convertirse en una ciudad del siglo XXI, según el estudio Ciudades del futuro de PricewaterhouseCoopers. La capital dará lo mejor de sí para convertirse en el centro de la moda y el diseño del Sur de Europa.

Barcelona

La economía del conocimiento

Las perspectivas de futuro de Barcelona para el año 2015 parten de las siguientes premisas: una economía basada en el desarrollo de una cultura de valor añadido e innovación que dependa del crecimiento de nuevos sectores, entre ellos el audiovisual y el del diseño, nuevos usos del transporte y una mejora de la movilidad, un sistema educativo que sea capaz de garantizar una formación adecuada para los trabajadores y que permita reducir el número de jóvenes que abandonan los estudios.

La estrategia para la proyección exterior de la ciudad se basa en la creación de redes internacionales que permitan establecer los vínculos necesarios para el desarrollo de actividades específicas como, por ejemplo, la identificación de oportunidades en sectores con perspectiva de futuro, como el aeroespacial y la biomedicina. En definitiva, el principal reto al que ha de hacer frente la Ciudad Condal en los próximos años es la consecución con éxito de la transición de una economía industrial a un nuevo modelo de desarrollo urbano basado en la economía del conocimiento.

Expansión 25/08/2010 (Ver noticia)

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