Las empresas que sobreviven a la crisis reducen un 30% sus plantillas

La ocupación de naves en los polígonos industriales ha caído un 25% en tres años mientras las incidencias por robos se disparan

«Las empresas están desmoralizadas. Piensan que se ha tocado fondo pero mantienen la incertidumbre sobre el futuro de su actividad». .«El paisaje más común en los polígonos industriales y parques empresariales de la Comunitat es el del cartel de se vende o se alquila». El presidente de la Federación de Polígonos Industriales de la Comunitat Valenciana (Fepeval), Santiago Salvador, resume así las consecuencias de una crisis que se dilata en el tiempo consumiendo el poco oxígeno que le queda a las empresas.

De acuerdo con los datos que posee Fepeval, las naves que han quedado vacías por los efectos de la crisis han aumentado un 25% desde que comenzó la recesión el último trimestre de 2007. Sin embargo, Santiago Salvador señala que «siendo este un dato muy negativo, lo es más el hecho de que las empresas que continúan su actividad han adelgazado sus plantillas entre un 25% y un 30%».

El secretario de Fepeval, Joaquín Ballester, pone como ejemplo uno de los polígonos más activos de la Comunitat, como es el de Fuente del Jarro. «Desde el segundo semestre de 2007, los empleados que acudían a trabajar se han reducido a un ritmo anual del 8,5% hasta 2009, aunque el año pasado las bajas se compensaron con las altas». Ballester precisa que las empresas que han dirigido su actividad a la exportación «mantienen el tipo, al igual que las del sector de la alimentación, pero otras que llegaron a tener 45 trabajadores, ahora tienen un tercio menos. Antes se armaban unos follones de aquí te espero para entrar o salir de los polígonos en las horas puntas y ahora parece que sea un paseo».

Salvador espera que la política del Consell dé un giro de 180 grados y en lugar de dirigir los planes de competitividad por sectores los dirija a los polígonos, que son entidades multisectoriales. «Esperamos que el nuevo presidente de Cierval, José Vicente González, logre del Consell algún tipo de colaboración para impulsar este enfoque y dar valor añadido. Vamos a tratar de tener más peso político», apunta.

Otro de los efectos negativos que ha traído consigo la crisis ha sido el aumento de las incidencias por robos, que el presidente de Fepeval sitúa en un 30%. «Son pequeños hurtos que han afectado sobre todo a los bares, a las trapas de las alcantarillas o al cobre, pero que en última instancia generan inseguridad».

En este punto, Santiago Salvador y Joaquín Ballester son especialmente críticos con los ayuntamientos, responsables del mantenimiento y vigilancia de la mayoría de los polígonos industriales.

Salvador apunta que «en situaciones de crisis una de las primeras consecuencias es la inseguridad. Los empresarios que pueden pagarla corren menos riesgos, pero el resto están expuestos a todo porque los ayuntamientos no destinan efectivos a estas áreas alejadas de los centros urbanos». Ocurre lo mismo cuando se habla de la recogida de residuos sólidos urbanos o del desarrollo de planes de emergencia y de evacuación. Hay un dato esclarecedor: el 90% de los polígonos valencianos carecen de vigilancia privada y los efectivos de orden público destinados a estas áreas siguen sin aumentar. Además, tampoco existen planes de emergencia. De hecho, de las 21 áreas industriales agrupadas en Fepeval, sólo dos cuentan con actuaciones en esta materia: el Parque Juan Carlos I y el Polígono Fuente del Jarro.

Las Provincias 11/09/2011 (Ver noticia)

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