En un escenario dinámico y globalizado como el actual, las empresas de moda se enfrentan con un nuevo reto: aportar productos frescos que atraigan a los consumidores en un corto espacio de tiempo y a precios asequibles. Por ello, las figuras del coolhunter y el sourcing manager resultan claves.
Si en un pasado cercano se tenían en cuenta las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno, actualmente ya son fijas en la mayoría de las marcas las colecciones resort y crucero, y los new arrivals traen oxígeno a las tiendas, aportando aún más diversidad de productos.
Internamente, la industria tuvo que adaptar sus estructuras a esta nueva dinámica de mercado e incorporar nuevas figuras dentro de sus departamentos de productos.
Acompañando el cambio estructural que empresas de pronto moda han aportado al mercado, cambiando el perfil del comprador de materia prima por un comprador de prendas acabadas, dos nuevas figuras han ganado espacio en el ciclo de la creación/producción: el coolhunter y el sourcing manager.
El coolhunter aporta a las empresas una visión mucho más amplia que el profesional habitual que hace viajes de shoping, asiste a las pasarelas más importantes y busca por Internet información exclusiva de moda. Es un profesional actual, que comparte el momento en que vivimos donde la fusión entre la cultura, el arte, la tecnología, la gastronomía y un estilo de vida llevado al límite de su expresión, se funde en una sola tendencia que, a su vez, es traducida en diferentes contextos, entre ellos la moda.
A su vez, el sourcing manager es el responsable para que todo este input creativo sea factible en el tiempo y dentro de los márgenes marcados, a través de la diversificación de proveedores, para que los equipos de compras y gestión de producto puedan poner en marcha la máquina de la producción y garantizar el cumplimiento de la entrega a la tienda previamente establecido.
Boletín Cámara de Comercio Valencia nº331


