Las firmas de lujo se burlan de la crisis

En medio de la incertidumbre económica y financiera, las principales marcas exclusivas, como LVMH, el propietario de gucci o Tiffany, no sólo han esquivado la recesión, sino que han registrado beneficios récord en la primera mitad del ejercicio.

Mientras las bolsas se revuelven, la banca se desploma y los gobiernos europeos tratan desesperadamente de cuadrar sus cuentas, el lujo se burla de la crisis. La economía mundial se tambalea y las firmas más exclusivas del mundo, ajenas al terremoto, disfrutan apaciblemente de la bonanza en su particular burbuja.
Si en 2010 ya cerraron el año con beneficios récord, el principio del presente ejercicio está siendo, si cabe, aún más placentero y cada trimestre van ganado terreno en una carrera en la que no hay perdedores. Hermès, LVMH, Tiffany, Gucci… La opulencia del lujo no hace distinciones regionales y se reproduce a uno y otro lado del Atlántico.
La norteamericana Tiffany permaneció ajena a las turbulencias que han sacudido la economía americana y, entre abril y junio, registró un beneficio récord de 90 millones de dólares (62 millones de euros), un 33% más que en el mismo periodo de 2010, según los datos publicados el pasado viernes. En lo que va de año su beneficio creció un 29,5%, hasta 171,1 millones de dólares.
Y así, mientras los países revisan a la baja sus perspectivas de crecimiento para el futuro próximo, las firmas de lujo lo hacen al alza. En este sentido, la compañía estadounidense famosa por sus diamantes destacó los fuertes resultados en una coyuntura poco favorable y aumentó su previsión de beneficios para el conjunto de 2011.
El lujo europeo
En Europa, se repite el mismo esquema. Francia, centro del caos bursátil vivido en las últimas semanas y también principal foco de operaciones de las marcas de la opulencia, ocupa un asiento preferente en el tren del lujo. LVMH y PPR son las alumnas aventajadas en esta clase de superdotados, el ejemplo de la buena evolución del sector en suelo galo.
LVMH hizo buena caja en los seis primeros meses del año y ganó 1.310 millones, un 25% más que en el mismo periodo de 2010. Paradojas de la economía. El líder mundial del lujo y dueña de marcas como Christian Dior y Luis Vuitton vendió un 13% más (10.292 millones), sobre todo por el tirón de Asia y Estados Unidos.
Su competidora PPR ha ganado un 27% más en lo que va de año (1.463 millones).
En los primeros seis meses, registró una cifra de negocio de 7.200 millones de euros, un 7% más. “Esta primera mitad de 2011 marca un importante periodo en el desarrollo del grupo”, señaló François-Henri Pinault, el presidente de la empresa dueña de Gucci o Yves Saint Laurent, durante la presentación de los datos semestrales hace tres semanas.
Para la empresa gala, el futuro también se presenta mejor si cabe que el presente y, según Pinault, PPR acabará el año con importantes alzas en sus beneficios. Las buenas cifras registradas por estas compañías francesas en los últimos dos años han generado, además, un importante movimiento en este exquisito tablero empresarial protagonizado por un auténtico frenesí de compras y ventas.
Si a principios de año LVMH compraba la firma de joyas italiana Bulgari para reforzar su presencia en este sector de actividad, PPR se apuntaba al shopping y hacía lo propio con la marca americana de ropa Volcom.
Éxito en Bolsa
La lozanía del lujo se refleja en el parqué y mientras entidades como BNP Paribas o Société Générale, títulos de referencia del CAC francés, han perdido más de un tercio de su valor este año, la capitalización de LVMH y PPR se ha duplicado. Además, ambas han hecho su mejor agosto en los años más duros de la crisis y desde 2008 las acciones de la primera se han revalorizado un 80% y las de la segunda, un 20%.
Hermès, otro gigante del lujo galo, publicará mañana sus resultados. Si 2010 ya fue el mejor año de su historia en términos de caja, la compañía ya ha anunciado que espera que sus beneficios alcancen los 1.300 millones de euros en el primer semestre del ejercicio presente, lo que supone un alza del 22%.
En América y en Europa, el lujo se está convirtiendo en refugio en época de turbulencias, en la tabla de salvación del naufragio. Es el último bastión de la economía mundial.
Expansión 29/08/2011 (Ver noticia)
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