Las grandes superficies apuestan por los puntos de pago sin cajeros

El autoservicio se impone, tanto para servirse la comida en las impersonales cafeterías de carretera, como para ponerse gasolina o, ahora, para comprar. Y no sólo a la hora de cargar el carro de carne, fiambre o fruta. También para pagar.

A día de hoy, los clientes de algunas grandes superficies de la Comunitat pueden entrar en un parking (con cajero automático), darse una vuelta por el centro comercial tomando un refresco (obtenido en máquinas expendedoras), sacar dinero para pagar la compra (en un cajero automático) y cargar la cesta para terminar pagando en una de las cajas de libre pago que se están comenzando a instalar en los grandes centros de alimentación. Se puede hacer todo eso sin decir ni mu, sin dar las buenas tardes ni desearle buen día a nadie.

Desde hace dos semanas, en el Carrefour del Centro Comercial Gran Turia se dispone de cuatro máquinas alrededor de las cuales pulula una joven que se sacar de dudas a los despistados clientes: nadie les va a cobrar, nadie les va a atender, lo harán ellos solos.

Se trata de las cajas de libre pago, las cajas automáticas en las cuales se permite embolsar, pagar (en efectivo o tarjeta) y recibir el cambio sin tratar con ser humano alguno. En la Comunitat están comenzando a aparecer ahora, y Carrefour ha colocado sus primeras cuatro cajas en el centro de Xirivella por el tamaño medio de las compras que realizan los clientes en esa tienda.

«Lo hemos instalado de manera progresiva en centros con una compra media con un numero más bien reducido de productos. Locales donde la carga de carros es menos potente», según fuente de la cadena de grandes superficies de alimentación. En realidad, se trata de un sistema que en Francia ya existe, que Alcampo también implantó en la Comunitat hace años y que en Estados Unidos, a través de los Wal-Mart (la mayor cadena de supermercados estadounidense), ya es perfectamente conocido y utilizado.

Los terminales incorporan todo tipo de ranuras, para insertar billetes y monedas y para recibir el cambio y los recibos correspondientes, así como para servirse de bolsas. «La única limitación es que deben ser clientes con cesta, ya que con carro no es práctico», especifican desde Carrefour, que consideran la fórmula como «más sencilla, amplía el abanico de servicios al cliente y permite agilizar el proceso de pago». En cualquier caso, lo agilizará en el momento en que se aprenda a utilizarlo, y para eso está ahí el personal de apoyo.

«¿Y por donde meto el dinero? ¿y el cambio? ¿y qué es esto, ahora qué debo hacer?». Las preguntas caían a discreción esta semana sobre la pobre jovencita que intentaba asesorar a los que empleaban las terminales.

«La experiencia nos dice que a la gente mayor le atrae mucho la opción. La comunicacion visual con la máquina es clara y también la auditiva», mantiene la portavoz de Carrefour. Es cierto que el empleo de las cajas es muy intuitivo, pero otra cosa es que las personas que no están acostumbradas a manejar ordenadores sean tan valientes como para ponerse frente a estos terminales.

En cualquier caso, y antes de preguntarlo, desde la cadena de alimentación se asegura que la implantación de este sistema «no supone la eliminacion de empleo, ya que la vocacion de Carrefour es mantener las cajeras, y de hecho, va a permanecer una persona de apoyo en esas terminales. Se trata de un tipo de pago nuevo, simplemente».

Fuente: Las Provincias 05.07.2008

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