Los proyectos de los jóvenes valencianos para crear nuevas empresas disminuyen un 30%

El futuro empresarial valenciano está siendo estrangulado por el presente. El grifo de la financiación y la confianza necesaria para que las nuevas iniciativas cuajen deberán esperar a mejores tiempos, pues los actuales, tan condicionados por la crisis, no dejan margen a la aventura. Los bancos sólo apuestan por la experiencia y la solvencia de aquellos que disponen de potentes colchones. El consumo se ha situado en niveles ínfimos. Esa falta de demanda y de liquidez provoca que la Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia (AJEV) haya detectado que durante el primer trimestre del año la presentación de proyectos para impulsar empresas haya disminuido al menos un 30% respecto al mismo periodo de 2008.

Las oficinas de la asociación han recibido un 40% menos de visitas interesándose por las ayudas y pasos a seguir para iniciar la aventura empresarial.

Durante 2008 se produjo un descenso en la creación, si bien no fue muy acusado, según el presidente de Ajev, Jorge Castillejo, reelegido el pasado jueves al frente de la asociación. «Según los datos de la Generalitat, el año pasado se registró una caída de aparición de nuevas empresas de un 8%; sin embargo, hemos constatado que se produjo una sustitución del emprendedurismo, y ya no se iniciaba una actividad por vocación empresarial sino por necesidad, por el deseo de encontrar una salida profesional después de un despido», señaló Castillejo.

La aparición de nuevas iniciativas se circunscribe al sector de los servicios. Aparecen empresas relacionadas con el comercio, el turismo, la innovación y la consultoría, así como para explotar las necesidades relacionadas con la nueva Ley de Dependencia, según revelaron fuentes de Ajev. Los emprendedores están navegando en aguas turbulentas, y por su condición de ‘novatos’ tropiezan con dificultades añadidas.

«Las jóvenes empresas no están maduras económicamente hablando y eso supone que las dificultades para la financiación son mayores y que el proceso de destrucción del tejido empresarial aún no se ha detenido», reconoció Castillejo, quien señaló que a lo largo del presente año será inevitable «que el emprendedurismo continúe cayendo. Aunque mucho peor no nos puede ir, sí que es cierto que hay gente que el último año ha intentado capitalizar sus indemnizaciones por despido en nuevos negocios que, desgraciadamente, no están funcionando».

Son cerca de 20.000 las empresas valencianas que tienen en su cabeza de gestión a personas menores de 40 años, una especificidad que, sin embargo, no da preferencia a la hora de optar a las subvenciones y ayudas contra la crisis.

Castillejo señaló que entre los objetivos de los dos años de mandato que ahora inicia está «el servicio de presentación, tramitación y seguimiento de subvenciones para las empresas asociadas». La Ajev pretende que las empresas que deseen iniciar nuevas líneas de negocio que puedan ser subvencionables «puedan conseguir el máximo de financiación posible».

Las Provincias  28/04/2009

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