Protesta contra la apertura de los centros comerciales en domingo

Los trabajadores de los centros comerciales se concentraron ayer en Valencia para protestar contra la liberalización horaria que permite la apertura todos los domingos. Además, los empleados de El Corte Inglés protestaron contra el nuevo convenio colectivo de grandes almacenes, en trámites de negociación, en el que la patronal, según fuentes de UGT, trata de eliminar los pluses por trabajar en festivo para que los empleados cobren lo mismo cualquier día de la semana. En la plaza Los Pinazo y la explanada de Nuevo Centro, centenares de personas se concentraron al grito de “la apertura no crea trabajo”.

 

«Hasta ahora como tenían que pedir autorizaciones para poder abrir, era un día extraordinario y pagaban de forma extraordinaria a la plantilla cantidades en torno a 180 euros al año por un trabajo mínimo de 6 festivos al año, lo que representa, a ocho horas por día, un salario bruto de 3’75 euros brutos la hora por festivo», explicaba Julio Hervás, miembro del comité de empresa de El Corte Inglés por UGT. Ahora, dice, ni eso.

 

Cuatro trabajadoras de El Corte Inglés charlaban en la explanada de Nuevo Centro. No querían dar su nombre para evitar conflictos con la empresa. Llevan más de 25 años trabajando en ella y dicen que no quieren trabajar los domingos. Por ese motivo no firmaron el convenio en el que se establecía que debían trabajar 13 domingos al año. Ahora se verán obligadas a hacerlo porque, dicen, sus jefes no van a contratar más personal para cubrir los festivos, sino que reajustarán horarios para cubrir el trabajo con la plantilla que ya tienen. Cobran cerca de 800 euros mensuales por trabajar ocho horas al día y dicen que se sienten incómodas cuando sus clientas, algunas funcionarias, les cuentan que les han bajado los sueldos.

 

A las 11 de la mañana de este domingo, las persianas verdes de la empresa en la explanada de Nuevo Centro se abrieron como anunciaba un gran cartel junto al escaparate. Un centenar de trabajadores, silbato en mano, comenzaron a pitar a los clientes que iban entrando, al grito de «no os da vergüenza venir a comprar» y «fuera». Unos minutos más tarde, se disolvía la concentración como estaba previsto por los sindicatos.

 

El País 27/01/2013 (Ver noticia)

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