Valencia: Comercios con línea de sucesión

La «bolsa de sucesores» es un sistema de traspasos de tiendas antiguas que funciona en algunas ciudades austriacas. Consiste en transmisiones pactadas entre comerciantes de tiendas antiguas, históricas en algunos casos, con jóvenes empresarios que apuestan por mantener la misma línea comercial. Eso es lo que pretende importar la asociación del sector que trabaja en el centro histórico según apuntó ayer la gerente de la entidad, Julia Martínez.

 

Representantes de la entidad realizaron hace escasas fechas un viaje a Austria, donde intercambiaron experiencias con asociaciones de varias ciudades. «Esta bolsa consiste en evitar el cierre de comercios antiguos por distintos motivos, como la jubilación del propietario, un traspaso del local para otra actividad o la falta de medios».

 

La cuestión de fondo es mantener vivos los itinerarios comerciales del centro, con tiendas que han persistido en las últimas décadas. «Si cierra una y abre en el local algo que no sea comercio, entonces se rompe la cadena que sigue el cliente».

 

La asociación quiere recibir información puntual de comercios amenazados por el cierre, donde en algunos casos se trata de una tradición que han seguido varias generaciones. «Esos datos los cruzamos con un listado de jóvenes emprendedores que desean abrir una tienda en el centro y les ofrecemos mantener una histórica».

 

Línea de ayudas públicas

 

¿Qué ayudas públicas reciben los comerciantes para este proceso? La línea promovida desde la Generalitat para todo tipo de tiendas habla de una subvención máxima del 20% del coste de la reforma interior y de fachada de cada establecimiento.

 

Además, a través de la asociación de comerciantes hay también ayudas en cursos de formación. En el último año se han realizado de inglés, atención al cliente, escaparatismo, empaquetado artístico y venta por Internet.

 

De manera más directa para garantizar la supervivencia de las tiendas más antiguas, la Generalitat mantiene un programa denominado «relevo generacional» y que consiste, según explicó Martínez, en una subvención del 25% del coste de la reforma de la tienda para aquellos casos de hijos que siguen el negocio de sus padres, así como empleados que asumen el control del establecimiento. El mantenimiento de tiendas antiguas, con decoraciones clásicas y que se salen del patrón actual, es también un reclamo turístico. El Ayuntamiento ha pactado, por citar un ejemplo, la reforma de la plaza Redonda con los comerciantes que trabajan en ese espacio. La delegación de Urbanismo encargó hace escasas fechas el diseño del interior de la plaza, donde el principal cambio será la marquesina actual.

 

Otro de los aspectos que destacó la gerente de la asociación es la facilidad que encontraron en algunos Ayuntamientos austríacos a la hora de subvencionar parte de la tarifa de los aparcamientos públicos a los clientes de las tiendas del centro.

 

«Es algo que llevamos mucho tiempo intentando conseguirlo en Valencia», apuntó Martínez. La asociación ha pedido que se reactiven proyectos como el de un aparcamiento subterráneo en la calle Marqués de Sotelo, además de otros casos como el parking previsto en la futura estación Central.

 

Fuente: Las Provincias 12/11/2008

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