Vecinos más aislados: Los barrios dejan de ser un punto de encuentro

Los barrios dejan de ser un punto de encuentro

La configuración de las ciudades, los cambios en el estilo de vida y la crisis merman las relaciones

En Valencia viven más de 800.000 personas distribuidas en un total de 70 barrios y en miles de comunidades y viviendas particulares. Habitar en una urbe con mucha gente no es sinónimo de socialización. A veces ocurre todo lo contrario.

Un estudio realizado por la Federación de Cooperativas de Viviendas Valencianas con motivo de la celebración hoy del Día Europeo del Vecino desvela que los ciudadanos tienden a aislarse. «Muchas veces no conocemos a la persona que comparte con nosotros el ascensor o el mismo rellano», incide el presidente de la Federación, Vicent Diego.

Los motivos principales que apunta el estudio son, por un lado, la actual configuración de las ciudades y por otro los cambios en la estructura de los hogares.

En la última década han aumentado el número de domicilios monoparentales. Los datos censales apuntan a que un 20,7% de viviendas están ocupadas por un solo miembro. Jóvenes o personas mayores y viudas en su mayoría.

A este hecho hay que añadir la modificación de los espacios de convivencia tradicionales. «Se ha incrementado la movilidad, se han separado los lugares de trabajo de los de residencia y las zonas urbanas se han extendido por eso, espacios que antes servían para relacionarse se han deteriorado», añade. Los barrio son un lugar de paso cuando antes eran espacios de relación.

En particular, en Valencia, las nuevas zonas urbanas que se han generado -como el área de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y el Palacio de Congresos o las nuevas urbanizaciones de Orriols favorecen el aislamiento de grupos sociales homogéneos, según el estudio.

En estas zonas «cerradas» se han instalado familias con hijos, de clase media-alta que solo se relacionan entre semejantes dentro de las urbanizaciones en las que habitan, lo que genera formas de convivencia diferentes a las habituales en barrios abiertos.

A estas causas del deterioro de la conviencia hay que añadir los efectos de la crisis económica que «ha provocado rencillas entre vecinos que comparten edificios». Los contactos que antes podían ser cordiales se han visto perjudicados porque muchas familias no pueden hacer frente al pago de los gastos.

Los pueblos

El aislamiento, según la federación es menor en barrios tradicionales y en pueblos donde aún se mantienen las relaciones de proximidad entre vecinos que, al vivir en pequeños núcleos urbanos, coinciden en los sitios públicos.

«Que existan estos espacios favorece también a la integración de las personas llegadas de otros países, que es más complicada en la ciudad», incide Diego. Los extranjeros, que suelen proceder de espacios donde es habitual relacionarse en la calle, se socializan en las calles, en las plazas, o en los mercados.

EL APUNTE

Aumenta la morosidad en las comunidades

El gasto en la vivienda, en el que están incluidos los gastos de comunidad, constituyen una de las partidas a las que los hogares destinan mayor parte de su presupuesto, en concreto, un 27,3%. En la primera mitad de este año, la morosidad en la provincia de Valencia ha aumentado un 20,3% respecto al mismo periodo de 2009. Las rencillas por impagos de tasas empeoran la convivencia.

AND 28/05/2010 (Ver noticia)

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