Xàtiva: «El comercio de toda la vida peligra»

Un 15% de las tiendas de Xàtiva ubicadas en el centro histórico se han visto obligadas a colgar el cartel de «se vende» o «se alquila», ya que la crisis las ha golpeado fuerte

Tiendas centro histórico

Se calcula, que aproximadamente en el centro histórico de Xàtiva, se ubican más de cien tiendas de comercio tradicional. Aunque el panorama actual parece desolador, ADEXA señala que mejorará pronto.

«Ahora es un buen momento para invertir en el centro histórico», según un comercianteRafael Pérez Juan, propietario de Helados Rosendo, cerró su negocio en la calle de las Tiendas, en la ciudad de Xàtiva, y nadie continuó. Después de siete décadas fabricando helados, nadie quiso continuar con esta actividad. No es el único.

El comercio tradicional de siempre, el núcleo comercial por excelencia de la ciudad de Xàtiva, formado por las calles de las Tiendas,Trobat y Sant Francesc acusa la crisis económica de una forma mucho más brutal que el resto de calles comerciales, ubicadas en lo que se denomina «otro centro» con tiendas mucho más repartidas y locales que no siempre estuvieron allí.

Las calles Tiendas, Trobat, y Sant Francesc, aparecen con multitud de carteles de se vende, se alquila o se traspasa, y además el constante cierre de locales, alrededor de un 15%, y posteriores aperturas de nuevos comercios apenas duran unos meses.

Desde la Asociación de Comerciantes del Casco Histórico se reconoce la situación, pero se asegura que el problema es generalizado.

La calle de las Tiendas, Trobat y Sant Francesc han sido desde siempre el pulmón del comercio más tradicional de la ciudad, por su proximidad con el mercado.

Concretamente, la calle de las Tiendas fue un auténtico hervidero de comerciantes hace algunos años atrás.

Muy pronto, dicha zona comenzó a poblarse a partir del siglo XIX de comercios que daban servicio a los centenares de viajeros que llegaban desde diferentes puntos de la comarca. Así fue como uno de los primeros comercios se instaló.

Fue el denominado ‘Precio Fijo’ que cerró sus puertas hace algunos años ante el fallecimiento de su dueña. Posteriormente se instaló una agencia de viajes y en estos momentos luce el cartel de ‘se alquila’. Y es que con el paso de los años han ido desapareciendo los comercios más tradicionales que siempre han estado allí como la Pastelería Giner, Casa Rosendo, Calzados el Roch, el Bar Lorente o la Botiga el Barco.

Otros han cambiado de ubicación y han emigrado hacia otras zonas de la ciudad, y los que quedan de los de siempre, apenas tres o cuatro resisten, el resto está en venta o esperando un nuevo inquilino. Los comerciantes lo tienen claro: «el comercio más tradicional en estos tiempos de crisis lo tiene francamente mal. Además la apertura del centro comercial nos ha hecho mucho daño»

«Es verdad que nuestros comercios tienen un trato mucho más familiar y cercano, pero el cliente mayoritario busca las tiendas de moda, las grandes superficies, y contra eso no podemos competir», asegura José Montell, comerciante en la calle de las Tiendas. Por su parte, Lola Hernández opina igual, «nuestros hijos ya no quieren continuar con el negocio y la crisis ha dejado esto muy mal. Las ventas se han estancado y así es difícil revitalizar unas calles comerciales desde siempre. Cuando me jubile cerraremos la tienda y ya está. No hay que darle más vueltas a esta situación».

Sin embargo, para el presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, Felipe Vizcaíno, asociación integrada en ADEXA, el problema no radica únicamente en estas calles sino «que es generalizado. Ha habido épocas en que todos creíamos que nunca habría crisis y se han estado pagando alquileres desorbitados y habilitando locales con altos costes que ahora no pueden soportarse».

El hecho de que sea en el centro histórico donde se note más la crisis «es debido a que existen unas 150 tiendas todas juntas y cuando se ven cinco o seis vacías da la sensación de que todo el mundo va a cerrar, pero lo mismo ocurre en la Albereda o Baixada de l’Estació, que si no fuese por los comercios orientales no encontraríamos apenas comercio. Ahora es un buen momento para volver a invertir en un comercio en el centro histórico, los alquileres están mucho más bajos y tenemos mucha actividad comercial, festiva y cultural. Mientras nos sigamos apoyando en el mercado de los martes y viernes, habrá vida comercial y sobre todo mucha esperanza de futuro».

Precisamente el futuro es lo que preocupa a aquellos comerciantes setabenses que no creen en que todo pueda resolverse a corto plazo

Las Provincias 08.11.09

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