Aparcamiento inteligente en San Francisco

La ciudad de San Francisco, como la mayor parte de ciudades norteamericanas y mundiales, se enfrenta a serios problemas de aparcamiento. Dejar el automóvil estacionado en el centro urbano lleva camino de convertirse en una pesadilla solo al alcance, además, de los sectores más acomodados de la población. En estos momentos aparcar en una calle de la ciudad californiana cuesta entre 1.50 y 3 dólares por hora, y este precio se ha incrementado continuamente en los últimos tiempos.

El ayuntamiento, liderado por el carismático alcalde Gary Newsom, y a través de su agencia municipal de transporte SFMTA ha iniciado una serie de proyectos que tienen como objetivo resolver este problema de congestión del tráfico. Uno de estos proyectos combina tecnolologías inalámbricas con herramientas económicas. Se trata del SFpark Smart Parking Management Program, un sistema de «aparcamiento inteligente» que persigue facilitar la localización de sitios vacíos por los conductores y por tanto reducir los tiempos de búsqueda y como consecuencia el tráfico y emisiones que generan.

La solución tecnológica está siendo puesta en marcha por Streetline, que a su vez utiliza componentes electrónicos desarrollados por otra compañía californiana, Dust Networks. Ambas comparten fundadores y son el resultado de investigación desarrollada en la Universidad de Berkeley. La tecnología de Streetline permitirá localizar los sitos vacíos en sitios web accesibles desde dispositivos inalámbricos, como teléfonos móviles, así como directamente en displays localizados en la calle. Además, el sistema permitirá el pago directo desde los móviles sin necesidad de volver al coche para colocar el engorroso ticket al que estamos acostumbrados.

La descripción técnica detallada ha sido publicada en el RFID Journal (SF Uses Wireless Sensors to Help Manage Parking). La tecnología está basada en un sensor colocado dentro de una pequeña cápsula de plástico que es adherida al asfalto en cada sitio de aparcamiento. Cada sensor cuenta con una batería que permite un uso ininterrumpido de 5 a 10 años. El sistema de sensores distribuidos por las zonas de aparcamiento forma una red mesh de comunicaciones inalámbrica que a su vez se conecta, a través de Internet, con la oficina central situada en el ayuntamiento de San Francisco.

La parte económica del proyecto está inspirada en el trabajo de Donald Shoup, profesor de planificación urbana de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), que ha demostrado empírica y teóricamente los efectos positivos, en lo que respecta a la reducción de la congestión, que producen la introducción de tarifas por aparcamiento. Buena parte de sus ideas se resumen en su libro The High Cost of Free Parking (Chicago: Planners Press, 2005). Siguiendo estas ideas, el sistema de San Francisco asignará precios a los sitios disponibles de un modo dinámico en función de la oferta disponible. De este modo el precio de una plaza podrá ser variable a lo largo del tiempo. Este sistema, extraño aún para los conductores, permite una asignación más eficiente dado que cuando las plazas sean escasas el coste aumentará desincentivando a una parte de los conductores y, por tanto, reduciendo la congestión.

Tanto Core77 (SF uses wireless sensors to enable smart parking) como Enrique Dans (Aparcando con el móvil…) han comentado el proyecto a partir de un artículo aparecido recientemente en The New York Times (Can’t Find a Parking Spot? Check Smartphone). El proyecto está  aún en desarrollo y el próximo otoño de realizará un gran test experimental con 6000 de los 24000 sitios equipados con parquímetros. disponibles en la ciudad. De hecho, uno de los principales retos de este proyecto es su escala y el coste asociado. Sus responsables han estimado un coste de unos 300 $ por sensor y de 150 $ por display, además de unos 10 $ mensuales por el mantenimiento de cada unidad. Parece que estos precios hacen viable el reto para el ayuntamiento en San Francisco aunque seguirán siendo demasiado elevados (unos 10 millones de dólares para la instalación) para los presupuestos de muchas ciudades.

El sistema de San Francisco, aún antes de estar operativo en la calle, ha cosechado ya éxitos en otras ciudades que se encuentran ya estudiando la implantación de sistemas similares en sus centros urbanos. De hecho Nueva York, tras el fracaso de la iniciativa municipal de introducir tasas de congestión, está estudiando este modelo. Además, la tecnología en que están basados estos sensores permitirá en el futuro monitorizar la calidad del aire o los niveles de ruido lo que, unido a su bajo precio, abre enormes posibilidades de monitorización en tiempo real de la ciudad.

En todo caso puede que el principal logro de este proyecto, caso de acabar siendo un éxito, no sea la tecnología por si misma, al fin y al cabo ya existen otros muchos ejemplos de redes mesh basadas en sensores inalámbricos. Por el contrario, el principal reto es la reducción del coste de implantación y mantenimiento hasta unos niveles que hagan viable su aplicación y la integración de tecnologías innovadoras con mecanismos económicos basados en reglas de mercado, que se han revelado más eficientes que los mecanismos convencionales de gestión del tráfico. Aún así, la aplicación de sistemas de tarificación dinámicos es poco común en el caso del transporte y será posiblemente objeto de polémica.

Fuente: ADN 18/07/08 vía boletín AGECU

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