Cada familia española perdió 25.000 euros en nueve meses

La recesión se está llevando por delante gran parte del patrimonio de las familias españolas. La riqueza financiera neta de los hogares, una variable que mide los activos en poder de las familias menos sus obligaciones de crédito, se redujo más de 23 puntos porcentuales en relación al producto interior bruto (PIB) en los nueve primeros meses de 2008.

El desembarco de la crisis económica en los hogares españoles ha implicado un mordisco de proporciones considerables para sus tesorerías. En sólo nueve meses, se redujo de un plumazo la riqueza financiera neta de las familias en nada menos que 251.800 millones de euros (41,9 billones de las antiguas pesetas), que suponen aproximadamente 25.000 euros por hogar. Este barómetro del poder económico había cerrado el ejercicio de 2007 en el nivel del 93,4%, según los datos difundidos por Banco de España.

Durante el año 2007, la riqueza financiera neta de las familias españolas ya se había reducido en siete puntos, desde el nivel del 100% del año 2006. A lo largo del pasado ejercicio fue reduciéndose hasta cerrar en la cota del 70,3%, lo que equivale a una cifra superior a los 766.000 millones de euros.

La riqueza financiera de las familias españolas es un agregado monetario que recoge todos los activos en poder de los hogares, como son el dinero en metálico, los depósitos bancarios o los títulos de bolsa. El agregado se reduce en la cuantía del endeudamiento de los hogares en forma de créditos y préstamos. Entre los activos que forman parte de la riqueza de las familias se encuentran los valores distintos de las acciones o las reservas técnicas de seguros.

Tal caída en el poder económico constituye un argumento más para minar aún más la confianza de las economías domésticas en las posibilidades de salida de la actual recesión.

La riqueza de las familias registró un crecimiento imparable durante los quince años que ha durado la etapa alcista del ciclo económico, sobre todo por la revalorización de sus bienes, como es el caso de los títulos de renta variable.

Disminución

La caída de la riqueza de las familias coincide con un momento en que los bancos y las cajas de ahorros están aplicando restricciones al crédito que conceden a sus clientes particulares, debido a la situación de estrangulamiento del flujo de dinero en los circuitos monetarios internacionales.

Durante los nueve primeros meses del año pasado, el índice Ibex 35 de la Bolsa de Madrid, registró una caída del 27,6%. Teniendo en cuenta que más del 40% de la riqueza financiera neta de las familias españolas se encuentran invertidos en renta variable, esto significa que más de 84.000 millones de la caída del patrimonio se debe al quebranto por el retroceso en las cotizaciones bursátiles.

A plomo

Este descenso comenzó en el último trimestre de 2007, cuando la riqueza familiar anotó un retroceso del 0,5%. En los nueve primeros meses del pasado ejercicio, este indicador registró una disminución del 19,8% en tasa interanual, según los datos del Banco de España. En el año 2007, la riqueza de las familias alcanzó su récord histórico en el nivel de los 981.138 millones de euros, tras un avance en el año de 95.000 millones de euros.

El crédito a los hogares para la adquisición de vivienda registró un ligero incremento durante el pasado ejercicio en relación con el producto interior bruto (PIB). Pasó del 62,2% al cierre del año 2007 hasta el 65,5% del tercer trimestre del pasado ejercicio. En el mismo periodo del año pasado, la financiación a las empresas españolas ha registrado una dramática caída, desde niveles del 16,7% sobre el PIB hasta el 8,5% del cierre del tercer trimestre.

Riqueza neta

La deuda de las familias ha registrado un importante crecimiento en los últimos años, aunque la mayor parte se ha empleado en incrementar la riqueza en forma de activos inmobiliarios de los hogares, asegura un estudio de La Caixa publicado en el pasado ejercicio.

La riqueza inmobiliaria, sumada a la riqueza financiera neta conforman la riqueza neta  de las familias, que registró hasta el año pasado un constante incremento, como consecuencia del alza de los precios de la vivienda y la revalorización de los títulos del mercado de valores.

Resulta significativo que casi el 80% de la deuda de las familias tiene como origen la adquisición de vivienda, en la mayoría de los casos, primera vivienda. “Resulta curioso que en España es más probable que un hogar sea propietario de la vivienda donde reside que de un automóvil”, asegura el informe de La Caixa.

La deuda de los hogares españoles alcanzó tasas del 120% respecto a su renta a finales del año 2007. En diez años se multiplicó por dos, a pesar de que el nivel alcanzado se encontraba por debajo del 18% de Estados Unidos.

Gaceta 22/02/2009

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