Comercio potenciará las ‘marcas blancas’ ante la crisis (Catalunya)

La crisis se suma a la presión de los grandes operadores y a la falta de relevo generacional

El plan se basará sobre todo en ofrecer asesoramiento y diseñar «trajes a medida» para que cada establecimiento que lo solicite pueda contar con una hoja de ruta en función de su tamaño y su tipo de servicio. Los establecimientos que tienen más problemas, o más retos, son los pequeños y medianos. Para estos últimos, la Generalitat fomentará las alianzas entre compañías y la creación de marcas blancas como seña de identidad. Los productos de marca blanca se crearían en unos «clusters de trabajo» conjunto y generarían un margen de beneficio superior al de los fabricantes.

La idea de la Generalitat también pasa por que las empresas pongan en marcha centrales de compras con el fin de lograr mejores precios por parte de los fabricantes.

En estas centrales de compra, vinculadas a las asociaciones, también estarían incluidos los pequeños comerciantes, que cuentan con uno o dos establecimientos, los cuales, en opinión de Gemma Puig, «no deberían lanzarse a invertir en más tiendas en un momento de dificultades como el actual, sino trabajar en su singularización».

Los comerciantes catalanes han sufrido en los últimos meses bajadas de ventas exponenciales, del 15% en moda, antes de las rebajas; de hasta el 40% en aparatos electrónicos, y del 25% en mobiliario, según datos de la Confederación de Comercio de Cataluña (CDC).

Las grandes empresas, por su parte, contarán con el asesoramiento de la Generalitat para dar el salto a la internacionalización y aprovechar la alegría consumista de los países con una economía emergente.

La tradicional preocupación del Gobierno catalán por el sector del pequeño comercio se puede argumentar con cifras. Los aproximadamente 110.000 puntos de venta que existen en toda Cataluña pertenecen a un total de 85.000 empresas; es decir, la mayoría del sector comercial catalán está en manos de la microempresa.

La tendencia, aunque lentamente, va en sentido contrario. Hace años que el número de empresas de comercio va a la baja, aunque crece el número de establecimientos, lo que significa que cada vez hay más tiendas, pero concentradas en menos manos. Los problemas de relevo generacional, el boom inmobiliario que ha disparado los precios de los locales y la presión de los grandes grupos explican buena parte de la desaparición de las pequeñas empresas familiares de comercio.

El escenario, en cualquier caso, queda a mil años luz de la concentración que existe en el sector de la distribución y el autoservicio. Según el anuario de la distribución comercial que acaba de presentar la Generalitat, cuatro grupos de distribución controlan la mitad del comercio de autoservicio en Cataluña. Carrefour, Caprabo / Eroski (que se han unido), Mercadona y Condis agrupan el 49% de la superficie comercial y el 56,12% del volumen de ventas.

Fuente: El País 28/07/2008

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