Directiva de servicios: El Gobierno aprobará las reformas pendientes en las próximas semanas

Llega el momento del ajuste para España, que hasta hace nada estaba jugando «la Champions League de las economías mundiales», según dijo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al inicio de la crisis: hace justo un año y medio. Y va a ser un ajuste duro. «España está en una situación especialmente difícil», diagnosticó Paul Krugman.

 

Llega el momento del ajuste para España, que hasta hace nada estaba jugando «la Champions League de las economías mundiales», según dijo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al inicio de la crisis: hace justo un año y medio. Y va a ser un ajuste duro. «España está en una situación especialmente difícil. Se impone una reducción de los salarios, algo que siempre es desagradable», diagnosticó ayer en Madrid el Nobel de Economía, Paul Krugman, en unas jornadas organizadas por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Zapatero no se pronunció sobre los sueldos, pero recogió el guante en la clausura de ese acto y anunció que en las próximas semanas el Ejecutivo aprobará las medidas anunciadas hace unos meses, pero que aún estaban pendientes de aplicación, «un paquete relevante» de reformas estructurales que apuntalan el plan anticrisis del Gobierno.

 

No dio muchas más pistas. Tan sólo que una de las líneas más importantes del nuevo impulso reformista será la derivada de la adaptación de la nueva directiva de servicios de la UE. Eso supondrá cambios en la Ley del Comercio, en los servicios profesionales y en un conjunto de leyes y reglamentos destinados a reducir la burocracia: desde la sustitución de las autorizaciones previas por controles a posteriori, a la puesta en marcha de la ventanilla única y al plan para la creación de empresas en 24 horas.

 

Junto a esas medidas -presentadas en octubre y que desde entonces han pasado por varios trámites y retrasos- podría haber alguna novedad adicional, como la reforma de la ley concursal. Además, el presidente del Gobierno reclamó a los empresarios y sindicatos una transición rápida «hacia una economía basada en el conocimiento y la innovación» para que la economía «salga fortalecida» de la recesión actual.

 

Rodríguez Zapatero defendió ayer el plan anticrisis: utilizó datos del FMI (pese a que el Ejecutivo criticó con dureza al Fondo cuando sus previsiones eran más pesimistas que las del Gobierno) para asegurar que España es «una de las pocas grandes economías mundiales que han realizado un esfuerzo fiscal superior al 2% de su PIB», junto con EE UU, China y Australia. Krugman se había encargado minutos antes de desactivar ese argumento: «En EE UU se ha hecho poco, y aquí [en Europa], menos todavía, pese a que no ha habido nada parecido a esta crisis durante generaciones. Los planes de estímulo son insuficientes ante unas perspectivas que son aterradoras», dijo en relación a los riesgos de depresión y deflación internacionales.

 

El líder del Ejecutivo lleva algunos meses corrigiendo el tiro acerca de la crisis. Ayer combinó un discurso realista y social -«el paro es el gran problema de España, nuestro factor diferencial», y «no saldremos reforzados de la crisis debilitando nuestro modelo social, sino fortaleciendo nuestro modelo productivo»- con pasajes más autocomplacientes. «Aunque a veces se desconoce, los cambios y el crecimiento en España no han dependido únicamente del desarrollo de la construcción», dijo en relación al empuje de otros sectores como las energías renovables o la biotecnología.

 

La crisis internacional ha puesto en evidencia la necesidad de reformar el patrón de crecimiento en España: las turbulencias financieras han sido el detonante que ha precipitado la crisis española, que hubiera sido inevitable ante la combinación del déficit exterior -que llegó a superar el 10% del PIB, el mayor de la OCDE- y el reventón de la burbuja inmobiliaria. Frente a un aterrizaje que se pretendía suave, el desempleo se ha desatado y los próximos años «van a ser muy difíciles», analizó Krugman, que dio una alternativa a un ajuste vía salarios parecido al que acometió Alemania tras la reunificación: «Elevar la competitividad a través de la innovación y esperar que la economía europea se recupere».

 

El final del túnel para la economía internacional es incierto. El presidente del banco central estadounidense, Ben Bernanke, defendió el domingo que la economía norteamericana empieza a presentar signos positivos y auguró una recuperación rápida, para final de año. De confirmarse ese vaticinio, el final del túnel para Europa también estaría cercano. Krugman es más pesimista. «Japón tardó 10 años en salir de la crisis: al final se recuperó gracias a China. Pero ésta es una crisis global, mundial, y esa vía ahora no es posible», aclaró para cerrar su discurso reclamando -ante la atenta mirada de Zapatero- «políticas drásticas, no convencionales, para un mundo que no va a seguir siendo lo que era».

 

El País 17/03/2009

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