El comercio se enfrenta a su renovación

El borrador de la nueva ley autonómica reabre el conflicto entre los pequeños propietarios y las grandes superficies

El texto de la normativa establece un mínimo de nueve aperturas en festivos al año

Las grandes superficies reclaman que se disuelva el Observatorio del Comercio.

Las cartas de la baraja ya están sobre la mesa. Ha comenzado la partida. La futura regulación del sector comercial de la Comunitat Valenciana entra esta semana en un periodo decisivo, ya que el martes, día 15, las asociaciones del sector y los consumidores deben aportar sus propuestas al borrador de la nueva Ley de Comercio de la Comunitat que presentó a principios de mes la Conselleria de Industria, Comercio e Innovación que dirige Vicente Rambla.

La ley nace de la necesidad de adaptarse a la Directiva de Servicios 2006/123/CE, conocida como Bolkestein, que supone la «liberalización» del mercado, «una desrregularización del sector» que permite facilitar la apertura de comercios, ya sean grandes o pequeños, eliminando trabas burocráticas».

Los consumidores, los supermercados, los pequeños y medianos comercios y las grandes superficies con implantación en la Comunitat han adelantado que presentarán alegaciones al borrador.

Es ahí donde están resurgiendo las diferencias entre el pequeño comercio y las grandes superficies. Y la discrepancia no se reduce a los horarios.

Es la hora de jugar la partida y, como dijo el conseller Vicente Rambla en la presentación del borrador de la Ley, su intención es buscar un texto definitivo que nazca del «consenso de todos los representantes del sector» para impulsarlo y adaptarlo a las necesidades del siglo XXI. Que nadie pierda todas sus fichas en la partida.

La nueva normativa autonómica sustituirá a la de 1986, y aunque aquella fue pionera entonces en España, las condiciones bajo las que se elaboró han cambiadotanto en el fondo como en la forma por los nuevos hábitos de consumo.

En el caso de la Comunitat Valenciana, la Conselleria ha optado en su redacción por restringir o controlar las condiciones de apertura de las grandes superficies comerciales. Así, deberán contar con autorización autonómica los establecimientos con más de 2.500 metros cuadrados, una autorización que dependerá, y mucho, de su impacto territorial y ambiental. Hasta ahora sólo se tenía en cuenta su impacto sobre los comercios existentes en su área de influencia. Pero esta condición facilita, en cambio, la apertura de supermercados al evitar que tengan que solicitar autorización al Consell.

La nueva ley desecha el modelo americano de grandes superficies comerciales situadas fuera de las ciudades, lo que implica desplazamientos de vehículos, contaminación e impactos paisajísticos y apuesta por integrarlas al máximo en los entramados urbanos existentes. Un guiño al pequeño comercio valenciano.

Para alcanzar este objetivo, el borrador prevé la ordenación territorial del comercio a través del futuro Plan de Acción Territorial Sectorial del Comercio de la Comunitat Valenciana que definirá criterios, directrices y orientaciones territoriales para que la política comercial se desarrolle de forma coherente con la planificación territorial.

Además, los Ayuntamientos, en sus planes de ordenación urbana, deberán dejar bien claro dónde se podrán ubicar las superficies comerciales.

Polémica

Los horarios son el gran punto de enfrentamiento entre pequeño y gran comercio y Consell. El texto del borrador trata de ser conciliador y establece un mínimo de nueve días de apertura al año y deja al Observatorio de Comercio una posible ampliación, Desde Industria señalan que es el número que existe actualmente (ocho para toda la Comunitat y uno a decisión de cada provincia).

Así, la ley deja la puerta abierta a vincular el número máximo de aperturas a las circunstancias de cada ejercicio «con la finalidad de favorecer la competencia y satisfacer los intereses de los consumidores, cuyos hábitos de compra exigen paulatinamente la ampliación de los horarios de apertura», señala el preámbulo. Pero no ha contentado a nadie.

El presidente de la Confederación Valenciana del Comercio (Covaco), Pedro Reig, ya se ha mostrado partidario de respetar las ocho aperturas en domingo y festivos. «La ley no debería permitir más de ocho aperturas, ese debería ser el máximo, no el mínimo», indica.

Según Reig, «se pueden abrir ocho, diez o 14 festivos o domingos al año, pero deben pactarse en el Observatorio de Comercio. Estamos dispuestos a negociar casos puntuales, pero no a que se establezca por ley».

La petición de que la legislación marque un máximo de ocho aperturas anuales se basa, según Reig, en que «también existen otros cauces para ampliar horarios y días de apertura, como pertenecer a una ciudad turístico-comercial, para las que la ley establece un sistema especial de horarios, casi sin limitación, o las excepciones para las tiendas de conveniencia, de 500 metros cuadrados, que pueden abrir todo el año. «Estamos a favor de la competencia pero bien ordenada», puntualiza.

Fernando Móner (Avacu), destaca del borrador, precisamente, «la puerta abierta» que deja para la apertura de más o menos festivos o domingos al año, porque así la oferta se podrá adaptar a la demanda de los consumidores del siglo XXI.

Móner puntualiza que la Asociación de Consumidores y Usuarios «está en contra de la libertad total de horarios», pero alaba el borrador de la ley porque permitirá abrir más o menos festivos o domingos de acuerdo con las circunstancias, «ya que pueden cambiar cada año, según caigan los puentes festivos, o según las necesidades del consumidor. Vamos, que no apostamos por ocho, ni por 10, ni por 15, sino por ver cuál es la situación ideal para todos en cada momento».

Los supermercados (Asuvacu) no quieren que se modifiquen los horarios y en este sentido el director de la asociación, Andoni Móner, recuerda que el mismo conseller, Vicente Rambla «ya nos dijo que mantendrá una línea continuista». Además, recuerda que existe un pacto para no modificarlos hasta final de la legislatura.

Las grandes superficies lo tienen claro. Rechazan cualquier limitación a los horarios de apertura. Pero no es el único aspecto que no comparten.

La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), las grandes superficies comerciales, alegará contra el borrador de la Ley de Comercio, porque va en contra de la «liberación de servicios y la introducción de la libre competencia en beneficio del consumidor, bases del espíritu de la Directiva Europea».

Martín Quirós, portavoz de Anged, ha declarado que están a favor de la libertad total de horarios y días de apertura y del establecimiento de nuevas superficies, premisas que defiende la directiva Bolkestein y que la Conselleria todavíaregula en el borrador de la legislación.

Anged pide, igualmente, que se suprima el Observatorio de Comercio pues «está pensado para que el pequeño comercio dicte las reglas de juego cuando es nuestro competidor».

La filosofía de las grandes superficies no se ha movido ni un milímetro. Desde el sector insisten en que «son las empresas las que deben adaptarse a los consumidores y no al revés», por eso califican el borrador como un intento de «ponerle puertas al campo». Quirós insistió, en esta línea, en que el pequeño comercio no debe dictar «cuándo y dónde debemos comprar».

Las Provincias 13.12.09

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