El consumidor valenciano visita varios establecimientos

«Más que infidelidad a la marca, habría que hablar de poligamia», señala Alejandro Mollá Descals, catedrático de la Universidad de Valencia, citando una de las conclusiones del seminario de la UIMP Mito y realidad de la revolución en el comercio Minorista.

El surtido es un elemento para la elección del lugar donde se realiza la compra, «pero el consumidor también tiene presente precios, atención, envío a domicilio, limpieza y, sobre todo, cercanía, la conveniencia», señala.

Parte del éxito de la marca del distribuidor reside en haber logrado ser percibida por el consumidor como la más barata. «El café soluble del híper «x» será más barato que el Nescafé que tiene al lado; pero ¿hay establecimientos en los que puedo comprar el Nescafé más barato? Seguramente sí», ejemplifica Mollá. «Se establece una comparación entre los productos de un mismo establecimiento, pero si te preocupas de comparar el mismo producto en distintos establecimientos adviertes que no se mantiene esa diferencia de precio entre la marca líder y la de distribuidor. El establecimiento te ofrece la posibilidad de elección».

Para el catedrático valenciano, el truco está en que el precio lo fija el distribuidor. «En un entorno competitivo, por ejemplo en Valencia donde la oferta es muy fuerte, aumenta la compra en varios establecimientos, el consumidor valenciano se orienta a la compra compartida», concluye.

Las Provincias 09.11.09

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