El consumo, en horas bajas

Dos de los indicadores más importantes conocidos esta semana se refieren al consumo de los hogares, el IPC de febrero y el índice de comercio al por menor (ICM) de enero, ambos publicados por el INE. Los dos nos dicen lo mismo, que el gasto de los hogares se mantiene débil y no acaba de arrancar.

Los precios disminuyeron un 0,2% respecto al mes anterior, una décima más de lo que habían previsto los modelos, centrándose este diferencia en los servicios, que se comportaron mejor de lo previsto. El mes de febrero no suele ser un mes inflacionista, pues los precios de los alimentos suelen bajar tras los aumentos estacionales de diciembre y enero ligados a las fiestas navideñas y de Año Nuevo, y también siguen descendiendo, aunque mucho menos que en enero, los del vestido, calzado y otros bienes en periodo de rebajas. En todo caso, el comportamiento de este año ha sido mejor que el del año anterior, por lo que la tasa interanual, es decir, la inflación, bajó dos décimas, del 1% al 0,8%.

Ello se debió en sus tres cuartas partes al componente de energía, cuyos precios no variaron en el mes y su tasa anual bajó del 11,4% al 9,9%. La otra cuarta parte corrió a cargo de los alimentos sin elaborar, que registraron una caída del 3,8% respecto al mismo mes del pasado año. La mayoría de alimentos sin elaborar se comportaron mejor este año que el pasado, destacando las carnes, pescados, frutas y legumbres. En cuanto a los alimentos elaborados, incluyendo el alcohol y el tabaco, su ligera caída mensual fue similar a la del año anterior, si bien ello se debió al fuerte aumento del precio del tabaco, ya que el resto de productos registró mayores caídas que un año antes, destacando los aceites y productos lácteos. Los bienes industriales no energéticos también registraron descensos en febrero, principalmente debidos al efecto rebajas. Pero quizás la sorpresa más notable se centró, una vez más, en los precios de los servicios, cuya tasa interanual ha vuelto a bajar hasta el 1,1%. Hace poco más de un año, en el otoño de 2008, esta tasa rondaba el 4%. Concretamente, la inflación anual de la rúbrica de turismo y hostelería ha caído hasta cero, con tasas negativas para los precios de los hoteles y sobre todo los viajes organizados, y moderadamente positivas para los restaurantes, bares y cafeterías.

En resumen, si no fuera por la energía, la inflación estaría en mínimos históricos. De hecho, el IPC sin productos energéticos registra una tasa interanual del -0,2%, frente a un 1,6% un año antes. Algo gordo está pasando para que la inflación se sitúe en España en estas cifras. Y lo que está pasando es que el consumo de los hogares, tras caer intensamente durante 2008 y 2009, parece estabilizarse, pero no acaba de arrancar.

Las previsiones para lo que resta del año no cambian mucho respecto a lo comentado hace un mes en esta página [gráfico superior izquierdo]. El repunte de los precios de la energía en las últimas semanas provocará un aumento notable de la inflación en marzo, que podría pasar al 1,2%. A partir de julio, el aumento del IVA también añadirá unas cuantas décimas, de forma que el año podría cerrarse en torno al 1,6%. La media anual se situaría en el 1,2%. Si prescindimos de los elementos más volátiles, la inflación subyacente acabará el año en el 0,7% y su media anual en el 0,3%.

El índice de comercio al por menor y otros indicadores de consumo corroboran la debilidad del mismo. Corregidas de estacionalidad y calendario laboral y restada la inflación, las ventas (que excluyen automóviles) descendieron en el cuarto trimestre del pasado año un 5,3% en tasa trimestral anualizada, más de lo que lo hicieron en el tercer trimestre. Con el dato de enero se mantiene este mismo ritmo de caída trimestral [gráfico inferior izquierdo].

A partir de estos datos, seguramente muchos lectores estén pensando que la subida del IVA no va a ser precisamente un factor dinamizador del consumo, y es verdad. Ahora bien, antes que dinamizar el consumo, la prioridad ahora es atajar el déficit público. En esta tesitura, una de dos, o mantenemos la subida prevista del IVA o, si la misma se deja sin efecto temporalmente, hay que volver a pegar otro hachazo al gasto público. ¿Por dónde empezamos?

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

EL PAIS 14/03/2010

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