El gran comercio adelanta un mes las rebajas ante la próxima subida del IVA

Precios de verano, super- ofertas, gangas, precios especiales. Si se acerca estos días a un gran centro comercial podrá apreciar que una gran parte de las cadenas de distribución han dado el pistoletazo de salida a las rebajas un mes antes de lo previsto. No las llaman así, entre otras cosas, porque sería ilegal. Pero da igual.

Los descuentos se sitúan de media entre el 20 y el 50%, y en algunos casos concretos, como en el grupo Cortefiel, propietario además de esta cadena de las firmas Springfield, Pedro del Hierro y Women’s Secret, llegan incluso hasta el 70%.

En definitiva, otras rebajas históricas para relanzar el consumo. Aunque en esta ocasión hay mucho más. Aunque las promociones y las guerras de precios han sido una constante a lo largo de los dos últimos años, el comercio pretende ahora adelantar al máximo los descuentos para salvar de la mejor forma posible la temporada de verano ante la próxima subida del IVA el 1 de julio.

Además de Cortefiel, empresas como El Corte Inglés, Adolfo Dominguez, Trucco, Boston, y de forma más puntual Inditex, se han apuntado ya a las ofertas. Mientras que otras, como H&M , que han rebajado ya al máximo sus precios en el último año, se muestran sin embargo más cautas.

Fuertes descuentos

«Tenemos precios rebajados en todo tipo de productos, de señora, caballero y niño, pero de forma puntual», explica la dependienta de una tienda de Zara en La Rioja. «Estamos haciendo ya descuentos fuertes en un gran número de productos: trajes, pantalones, camisas.La crisis se está notando y es necesario atraer a los consumidores», añade un empleado de Cortefiel en Madrid. Otra empleada de una tienda de C&A en Barcelona mantiene el mismo discurso: «Llevamos algún tiempo con rebajas puntuales en productos muy concretos».

Oficialmente, durante el año puede haber sólo dos temporadas de rebajas: una a partir de enero y a otra a principios de verano. Cada una de ellas no podrá durar menos de una semana ni más de dos meses, de acuerdo con la decisión de cada comerciante y dentro de las fechas concretas fijadas por cada comunidad autónoma.

A pesar de los descuentos, las empresas que los están haciendo ahora cumplen en todo momento con la ley ya que no se considera rebajas la oferta de productos que no estuvieran a la venta con anterioridad, o la de productos deteriorados o adquiridos para ser vendidos a un precio inferior al ordinario (ventas en liquidación o venta de saldos). En rebajas, además, deben ofrecerse con descuento al menos la mitad de todos los productos que se vendan y la etiqueta debe recoger tanto el precio antiguo como el nuevo, ya rebajado.

Las empresas tienen que tener mucho cuidado por todo ello con la cartelería que utilizan y los reclamos al consumidor, porque de lo contrario podrían ser sancionadas. Antedecentes, desde luego, no faltan. Cortefiel, una de las cadenas tradicionalmente más agresivas con sus precios en los periodos previos a las rebajas se ha enfrentado ya, por ejemplo, a varias sanciones. Hace unos años, la Generalitat de Cataluña la expedientó en varias ocasiones por haber encubierto las rebajas y la compañía perteneciente a firmas de capital riesgo tuvo que pagar varias multas en algunos de sus establecimientos.

El pequeño comercio

Frente a las grandes cadenas comerciales, los pequeños lo tienen sin embargo mucho más difícil para poder hacer descuentos. Después de tres años de crisis y con una guerra continua de precios, sus márgenes se han estrechado ya al máximo, lo que imposibilita poder seguir bajándolos, al menos fuera de la temporada oficial de rebajas.

Miguel Ángel Fraile, secretario general de la Confederación Española del Comercio (CEC), que agrupa a 450.000 pequeños y medianos comerciantes, no considera sin embargo que se estén produciendo unas rebajas encubiertas.

«Son estrategias de marketing completamente lícitas ante una situación del consumo cada vez más complicada», explica Fraile. Para el secretario general de la patronal de comerciantes se trata de una respuesta lógica para atraer clientes. «El problema principal es que las diferentes medidas que está tomando el Gobierno para intentar atajar la crisis no van acompañadas de algún tipo de incentivos para las empresas», sentencia Fraile.

Y es que la acusada caída del gasto ya ha comenzado a pasar facturara incluso a las grandes compañías consideradas hasta la fecha intocables. El Corte Inglés, por ejemplo, dejó de contratar trabajadores temporales ante estos ajustes necesarios y la propia Cortefiel ha tenido que dejar en la calle a 600 personas en su esfuerzo de continuar siendo rentable.

Fuera del sector textil, aunque también relacionado con el consumo, la cadena de supermercados Eroski también es otro ejemplo llamativo: 5.200 trabajadores despedidos consecuencia de los ajustes.

Durante las pasadas rebajas de invierno, que fueron consideradas por muchos como las más agresivas de la historia y suponen el 20% de la facturación de todo el año, las ventas aumentaron el 5,7%. Este crecimiento, que podría ser considerado como una buena noticia para el sector, no ha animado a los pequeños comerciantes, quienes han visto desaparecer hasta 20.000 negocios durante el primer trimestre del presente año.

El Economista 4/06/2011 (Ver noticia)

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