Hace un tiempo, principalmente desde el agravamiento de la crisis, que administración y organizaciones empresariales están inevitable aunque excesivamente centradas en resolver los problemas que deben afrontar las empresas a corto plazo (cobros pendientes, contratos, abaratamiento del despido, reducción de cuotas, etc.). En este contexto volátil y cambiante en el que impera la gestión de guerrilla y del “día a día” parecemos haber olvidado una de las tareas más importantes para poder transformar el empresariado de proximidad, aquel que conforma la mayor parte del tejido empresarial en pueblos, ciudades medias y comarcas y que conforma con el pago de sus impuestos, personal contratado y gasto endógeno el futuro de nuestras comunidades. Esta tarea pendiente de vital importancia es la del cultivo de la cultura emprendedora entre los jóvenes y la atracción y retención de talento. En este sentido, los responsables de la dinamización económica local en lugar de centrarse principalmente en facilitar el establecimiento de grandes empresas que se hagan cargo de grandes bolsas de contratación y solucionen el problema del empleo a lo “Bienvenido Mr. Marshall” con todas las cesiones locales que ello supone, y aunque esta es una tarea importante y útil, deberían estar obsesionadas en la dinamización de la economía local hacia el emprendedurismo y la creación de las condiciones necesarias para el desarrollo futuro del talento y la innovación fomentando una nueva cultura emprendedora principalmente entre los más jóvenes, que son la savia nueva necesaria para desarrollar un cambio en el modelo de pensamiento empresarial que finalmente se materializará en el necesario cambio de cultura empresarial.

Por otro lado creo que merecen los mismos esfuerzos y recursos una juventud formada en disposición de emprender que el dedicado a salvar a empresas ancladas en viejos paradigmas y en constante bajada de sus ventas, y este es un tema que no se está abordando institucionalmente con la suficiente diligencia. No podemos olvidar que para crear algo nuevo hay que destruir algo viejo. Todo el tiempo dedicado a esta tarea es tiempo no dedicado a ayudar y facilitar la creación de nuevas oportunidades.
Ceei Valencia 11/10/2012 (ver noticia)


