La Comunitat, imperio de las falsificaciones

Los valencianos que compran bienes falsos pasan de un 16% a un 23% en una década .El puerto de Valencia es ya el principal destino de la piratería hacia el sur de Europa.«Gano 200 euros al mes y con eso como y pago el alquiler», lamenta un ‘mantero’.El gol de Iniesta convierte a España en campeona del mundo. Por primera vez, la camiseta de ‘La Roja’ luce una estrella junto su escudo. En plena fiebre por la victoria, la prenda inunda las tiendas deportivas. Su precio ronda los 60 euros, pero Aurelio, un joven valenciano, conoce a un taiwanés que le promete excelentes imitaciones a mitad de precio. Una decena de sus amigos se apuntan al pedido. «A ojo no se nota que es falsa, pero ya se le ha caído el simbolito de Adidas», asegura Agustín, uno de los compradores.

En la Comunitat Valenciana cada vez se consumen más productos falsificados. Así lo demuestra el último estudio de la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (ANDEMA), dependiente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio. Un 23% de los valencianos de entre 18 y 84 años reconoce comprar artículos fraudulentos, lo que sitúa a los valencianos a la cabeza en España. Hace una década, sólo el 16% adquiría estos productos. En comparación con otras autonomías, somos la única en la que el consumo va en aumento con los años.

ANDEMA calcula que el gran negocio de la piratería ingresa en España 505 millones anualmente. Buena parte de este pastel, la pesadilla las marcas de moda, se cuece en la Comunitat. Casi un millón de valencianos compran falsificaciones y gastan 57 euros de media por persona. En conjunto, entregan cada año a los vendedores ilegales 52 millones y medio de euros.

Ni las campañas publicitarias estatales ni los considerables esfuerzos de las marcas para convencer a los consumidores de que alimentan un delito han hecho mella en la Comunitat. La crisis económica ha desatado en los últimos años el hambre por bolsos, relojes o complementos donde, al margen de calidad y legalidad, aparezcan los logos de Kalvin Klein, Tous, Chanel o Dolce Gabbana.

Y la entrada de ese material está al girar la esquina. El puerto de Valencia es ya el principal destino de las falsificaciones asiáticas que llegan al sur de Europa. Probablemente sólo Rotterdam le supera en flujo a nivel continental. Así lo explica la directora de ANDEMA, Soledad Rodriguez: «El de Valencia es, por su volumen de llegada de contenedores, de los puertos más importantes en mercancía ilegal. Además, la Comunitat tiene mucha costa, clima excelente, una ciudad cosmopolita y turismo, un ámbiente óptimos para la venta de productos falsos».

La práctica totalidad del género ‘pirata’ que llega al puerto de Valencia parte de Asia, principalmente de China, país experto en la copia industrial. Ropa, juguetes, calzado, complementos de moda o colonias son los productos más habituales que se encuentran los agentes de Aduanas al examinar los contenedores sospechosos. A veces, la carga clandestina aparece camuflada en mercancía legal. Como explicaron fuentes policiales, una de las últimas tendencias es separar los logos de las marcas de las prendas para no despertar sospechas y luego unirlos en talleres secretos, ya en España.

Según fuentes de Aduanas, alrededor de un 90% de la mercancía clandestina que se detecta en el puerto corresponde a falsificaciones. El resto es droga y tabaco de contrabando. «El flujo de los importadores ilegales por un mismo puerto no es constante», advierte Rodríguez. «Si a un importador le pillan la mercancía ilegal en una aduana varias veces cambia de ruta y la introduce por Nápoles, por ejemplo. En tal caso, puede llegar a España por carretera», añade.

Decomisos a diario

Expertos de la Agencia Tributaria afirman que casi todos los días se localizan falsificaciones en el puerto de Valencia. «Ni Barcelona ni los del norte de España tienen tanto volumen de contenedores con producto elaborado. Sólo Algeciras, pero en este puerto el destino mayoritario de las mercancías no es España, sino otros lugares del mundo», destacan. En opinión de los aduaneros, Valencia lidera los decomisos de falsificaciones en puerto porque es donde más contenedores llegan desde China.

Si las falsificaciones pasan la barrera de Aduanas, son trasladadas para su almacenamiento. La mitad de los productos falsos que se confiscan en España son hallados por las fuerzas de seguridad en naves de polígonos. Madrid aparece como principal centro de distribución. En la Comunitat Valenciana, sin embargo, la mayoría de incautaciones (un 85%) se producen en mercadillos o pequeños almacenes en plantas bajas de las ciudades.

Hay otro dato que alarma a la economía valenciana. El último informe de Interior muestra que tres de cada diez artículos falsificados intervenidos en toda España, la mayoría con diferencia abismal, son juguetes. Según la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), con sede en Ibi, «buena parte del daño al sector recae en la Comunitat, donde está casi el 40% de las empresas de España, la mitad de los trabajadores y un 40% de la facturación».

José Antonio Pastor, Presidente de AEFJ, contempla un problema añadido: «Los juguetes auténticos tienen un proceso de investigación y desarrollo para asegurar que son adecuados para los niños. Las falsificaciones son meras copias que pueden poner en peligro al menor».

El valor de todos los artículos retirados del mercado ilegal en la Comunitat el año pasado asciende a 17 millones y medio de euros. Aparecemos en tercer lugar de España en delitos conocidos y cuartos en cantidad de mercancía aprehendida. El año pasado las fuerzas de seguridad confiscaron alrededor de 206.000 productos fraudulentos.

La venta en la Comunitat está en manos de africanos y, en menor medida, españoles y asiáticos. Mali, Senegal y Ghana son los países de procedencia de la mayoría de personas arrestadas.

Un reciente informe de la Policía Local de Cambrils mantiene que cada ‘mantero’ de Costa Daurada gana 4.330 euros al mes. Cuando le enseñamos una copia de la noticia a Geromme, un senegales que vende cine ‘pirata’ en Valencia, se lleva las manos a la cabeza. «¡Eso es mentira, hombre! Llevo cuatro años en España y nunca he visto ese dinero. ¿Crees que estaría aquí con ese sueldo?», clama el inmigrante. «Con la crisis aún ganamos menos, unos 200 euros al mes. Con eso como y pago alquiler».

Los ‘top manta’ llenan las capitales del tursimo en verano, las calles del centro en Fallas, los barrios céntricos en días festivos y los mercadillos a diario. Según fuentes de la Policía Local, «estamos intentando que no se establezcan masivamente en puntos concretos, pero atajarlos por completo no es fácil».

LAS PROVINCIAS ha sido testigo de esta guerra, el eterno juego del gato y el ratón. Doce del mediodía. Mercadillo del martes en la calle Convento Jerusalén y sus adyacentes. Una patrulla de la Policía Local toma el centro de la plaza. Ni rastro de los ‘manteros’. Al filo de las dos de la tarde, los agentes se retiran y los vendedores ilegales despliegan su negocio.

Estrategias del ‘top manta’

Son una decena. Rápidos y cautelosos. Se conocen y protegen unos a otros y les apoyan ‘aguadores’, colegas en cada esquina para advertirles cuando llega la policía. Basta una simple llamada de móvil.

La estampida no es al azar. La manta oculta el género en tres segundos. Como están en una plaza, el grupo se divide. Huyen por varias calles en medio de la multitud, sin cuidado por derribar al resto de personas. Saben que eso frena relativamente a la policía a la hora de seguirlos. Los agentes no quieren que una intervención contra la piratería se salde con un rosario de lesionados.

Picaresca amasada con muchas horas al sol o varias detenciones a sus espaldas. «Llevo ya tres, pero me gano la vida así», se justifica un joven de Mali. A sus pies, películas ‘screener’ (grabaciones en cine con cámara de mano y pésima calidad). Vende ‘Airbender’, ‘El Americano’ u ‘Origen’, que aún están en las salas. Una por tres euros. Dos, por cinco. Su cabeza gira como un faro. «Tengo que estar pendiente de la policía», se excusa. «Con la crisis, es todo peor. La gente ve cine en internet o descarga. Hay días que no vendo nada». Muy cerca, un compatriota expone supuestos bolsos de Loewe por 10 euros. A pocos metros, unos calzoncillos en los que pone Kalvin Klein están a 7 euros.

Ese mismo día, un senegalés de 25 años fue detenido por la Policía Nacional en el barrio de Nazaret. Vendía bajo la marquesina de una parada de autobús. No tuvo tiempo de hiur. Le intervinieron una mochila con más de 200 copias falsas de películas y música. En su bolsillo había 35 euros.

A los fabricantes damnificados sólo les queda confiar en la justicia. El INE sitúa a la Comunitat en segundo lugar de España en personas condenadas por delitos contra la propiedad industrial o intelectual. En el último año fueron 278 los sentenciados. De ellos, 182 eran africanos, 53 españoles y 36 asiáticos.

Desde ANDEMA temen que la reforma del Código Penal, que transforma en falta la venta ilegal inferior a 400 euros, perjudique todavía más los maltrechos intereses de los fabricantes legales

Las Provincias 10.10.10 (Ver noticia)

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