La crisis multiplica la demanda para vender en los mercadillos

Todos los recintos están al completo aunque cada día aumenta la lista de espera para montar una parada.Los ayuntamientos descartan ampliar el número de puestos y la única solución pasa por cubrir vacantes.

La venta ambulante parece escapar de los tentáculos de la crisis económica. Y la realidad así lo demuestra. Cientos de personas están a la espera de poder montar una parada en algunos de los numerosos mercados municipales de la provincia.

El toque de atención lo daba hace tan solo unos días Vila-real. Más de 200 trabajadores están en lista de espera para poder obtener la licencia municipal que les permita vender en el mercadillo. La mala noticia es que solo hay plazas para 30 puestos.

Lo que ocurre en Vila-real es un calco de lo que pasa en otras localidades como Castellón, Burriana, Almassora, Onda o Vinaròs. En todos estos municipios hay mucha más demanda que oferta de puestos para vender y en la mayoría de los mercados aseguran que la cifra de personas interesadas se ha multiplicado en apenas unos meses. Muchos trabajadores en paro ven en este tipo de negocio una posibilidad para salir adelante.

Uno de los ejemplos que mejor ilustra el creciente interés por este sector es Mercaplaya, que se celebra todos los domingos en Burriana, uno de los pocos mercados ambulantes provinciales de gestión privada. La lista de espera es interminable y, en estos momentos hay overbooking. «Hay mucha gente que está en el paro y que quiere venir a vender a Mercaplaya. Es lo mismo que ocurrió en las anteriores crisis», cuenta Juan Jarque, consejero delegado y fundador de Mercaplaya, por el que cada semana pasan unos 7.000 clientes. Jarque cree que es imposible ampliar los 210 puestos con los que ya cuenta el recinto. «Traer a 50 comerciantes más sería complicar la vida y la economía de los 210 que hay ahora», subraya.

El recinto más grande es el de Castellón. Con 520 puestos y una media de 12.000 clientes a la semana, el mercado del Lunes también está al completo. «Hay mucha lista de espera, sobre todo en estos tiempos, pero el lugar no da más de sí», señala Juan Manuel Suárez, gerente del Recinto de Ferias y Mercados. La solución es que alguno de los comerciantes se dé de baja, algo improbable en tiempos de crisis.

Donde tampoco hay vacantes es en Almassora y en Onda, con 168 paradas y una lista de espera de 58 personas. «El mercado es una alternativa a la situación de desempleo y tenemos muchas solicitudes», dice Nuria Felip, concejala de Almassora.

BUENO, BONITO Y BARATO La crisis, aunque no tanto, también afecta a este tipo de comerciantes, la mayoría dedicados a la venta de textil, zapatos y todo tipo de complementos. «El negocio está algo flojo y los que más venden son los puestos que ofertan productos a tres euros», cuenta Emilio García, encargado del mercadillo de Vinaròs.

El Periódico Mediterráneo 10/11/2009

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