Las normas de protección del pequeño comercio se han vuelto en su contra

– Las restricciones a las grandes superficies han derivado en centros medianos en las ciudades

– La CAV prepara una estrategia para abrir en días festivos

El presidente de la Comisión Nacional de la Competencia, Luis Berenguer, considera que la legislación adoptada en el Estado español para proteger al pequeño comercio frente a las grandes superficies y las multinacionales ha terminado por volverse en su contra, ya que las restricciones impuestas a algunas empresas para abrir nuevos hipermercados en la periferia de las ciudades han obligado a las empresas a optar por las medianas superficies en los centros urbanos. «Y esto -explica el experto- supone más competencia para el comercio tradicional que las grandes superficies».

Luis Berenguer, que participó junto al presidente de la Autoridad de la Competencia de Francia, Bruno Lasserre, el abogado Andrés Font, y los responsables del Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia, Andoni Bikandi y Juan Luis Crucelegui, en una jornada sobre Competencia, afirmó que unas leyes «pretendidamente protectoras», entre las que citó la segunda licencia que deben conceder los ayuntamientos y a las que calificó de «trasnochadas», no han servido para defender al pequeño comercio como se pretendía, ya que este sector continúa perdiendo cuota de mercado desde 1996.

Berenguer señaló que cuando la negativa de concesión de licencias municipales para nuevas aperturas de grandes superficies se convirtió en un impedimento se pensó que la entrada en vigor de la Directiva europea de Servicios podría solucionar el problema, «pero nos equivocamos». «La Directiva de Servicios -dijo- ha sido interpretada como base en la que fundamentar la exigencia de la segunda licencia». En opinión de Berenguer, esta capacidad municipal y el haber dejado en manos de los ayuntamientos la definición de lo que se consideran grandes superficies ha generado grandes inconvenientes para la implantación de este tipo de comercios. Según el responsable español de la Competencia, esta legislación tan protectora del pequeño comercio «ha supuesto el desplazamiento del modelo comercial hacia superficies medianas en el centro de las ciudades incrementando la competencia sobre el comercio tradicional».

En relación con el funcionamiento de las grandes superficies, el vicepresidente del Tribunal Vasco de Defensa de la Competencia, Juan Luis Crucelegui, anunció que este organismo hará pública antes del verano la estrategia que ha trazado junto a algunas empresas de distribución comercial para que las grandes superficies del País Vasco puedan abrir algunos domingos y festivos, como ocurre en otras comunidades autónomas. Crucelegui afirmó que en estos momentos es necesario adoptar medidas que dinamicen el consumo y abogó por la posibilidad de que las grandes superficies comerciales puedan abrir en festivos y que «sean los consumidores quienes determinen si esa apertura tiene interés económico o no». Crucelegui recordó que a finales de 2009 el TVDC resolvió un expediente sobre el supuesto pacto de las empresas de distribución para no hacer uso de su derecho de apertura en festivos evitando la sanción y promoviendo la búsqueda de una solución consensuada, al entender «que el pacto obedecía a la presión sociosindical».

MARCAS BLANCAS

Fruto de esa colaboración con las empresas el TVDC ha elaborado una estrategia, que hará pública antes del verano, para eludir la presión sindical. Sobre la oposición de los sindicatos vascos a ampliar los horarios de apertura comercial, Juan Luis Crucelegui señaló que «en periodos de crisis hay reivindicaciones que no se pueden seguir sosteniendo» y argumentó que el comercio es un elemento importante de la actividad económica y que en épocas de crisis como ésta «hay que tomar medidas que dinamicen el consumo».

En la jornada sobre Competencia, que se celebró en Bilbao en colaboración con el Club Financiero, se abordaron diversos aspectos del funcionamiento de la distribución comercial ya que el pasado 1 de junio entró en vigor un nuevo reglamento de la Comisión Europea relativo a acuerdos verticales y prácticas concentradas. Los expertos reunidos analizaron cuestiones como la concentración de empresas de distribución y su funcionamiento como oligopolio, la relación entre distribuidores y productores o la diferenciación entre comercio electrónico y comercio tradicional. Sobre este nuevo reglamento europeo, que trata fundamentalmente de los acuerdos de distribución y la exención por categorías, Juan Luis Crucelegui señaló que «da cierta seguridad jurídica a las empresas a la hora de establecer sus estrategias de distribución». El vicepresidente del TVDC explicó que el reglamento, que sustituye a uno anterior, es importante porque adapta la normativa a la evolución registrada en el mercado de la distribución, que se caracteriza por una excesiva concentración de mercado en algunos sectores (el de alimentación entre otros) y la aparición de una nueva forma de comercio: el que se realiza por internet. En opinión de Crucelegui, el reglamento «va a mejorar la eficiencia económica, ya que ha establecido un límite máximo del 30% de cuota de mercado para poder acogerse a los acuerdos verticales que regula». Para Luis Berenguer, sin embargo, el reglamento es demasiado formalista y crea un recinto protegido para que las empresas suscriban determinados acuerdos siempre que no sobrepasen el 30% de cuota de mercado, nivel que -dijo- no alcanza ningún grupo de distribución en el Estado español.

El presidente de la Comisión Nacional de la Competencia habló también de las marcas blancas, que están viviendo un auténtico boom debido a la crisis económica y a las necesidades de ahorrar que tienen los consumidores. Luis Berenguer cree que, en el futuro, las autoridades de la competencia se tendrán que pronunciar sobre «algunos aspectos anticompetitivos» que podrían derivarse de la «proliferación» de marcas blancas. Señaló que, en principio, permiten una mayor gama de productos de calidad y a un precio «bajo» y, por lo tanto, son «beneficiosas» para los consumidores y también para la competencia.

No obstante, apuntó que también «podrían tener efectos negativos». En concreto, Berenguer aludió al hecho de que el distribuidor está actuando al «mismo tiempo» como productor y, por ello, tiene acceso, a determinada información y datos como pueden ser campañas de marketing, inversiones en materia de publicidad o periodo de lanzamiento de un producto. A su juicio, ese intercambio de información podría ser «negativo para la competencia». En este sentido, tras destacar que los elementos «procompetitivos» de las marcas blancas son «claros», Berenguer prevé que, en el futuro, las autoridades de competencia tendrán que pronunciarse sobre «algunos aspectos anticompetitivos» derivados de la proliferación de las marcas blancas.

Deia.com 07/06/2010

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