La investigación de mercado tecnológico ha estudiado este fenómeno para ayudar a las empresas a sacarle partido en lugar de tenerlo como algo negativo. Al contrario de lo que ocurría con el marketing tradicional, donde el mensaje era creado por la empresa y lo enviaba al exterior, en la actualidad, el público es el que construye, modifica y difunde el mensaje a través de sus opiniones y experiencias.
«Si la empresa consigue localizar a gente que le guste su producto y además, que lo transmita en la red, es mucho más efectivo que la publicidad tradicional» afirma Josh Bernoff en La Gaceta de los Negocios.
Los autores del libro «El Mundo de Groundswell», establecen cinco objetivos ligados a los departamentos tradicionales de las empresas pero estrechando mucho más la relación con los clientes. Estos objetivos son; escuchar a los clientes, hablar, transmitir energía para localizar a los clientes y fomentar el boca a boca, apoyar a los clientes implantando herramientas que les faciliten la comunicación e integrar a los clientes en los procesos de la empresa.
Marketing Directo 17/06/2009


